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Fátima

por Horacio Espinosa
Ntra Senora de Fatima durante la procesion de antorchas

Ya a esta altura de mi vida María me había ganado, atrás habían quedado los tiempos de ir a un Santuario solamente por acompańar a Andrea, ahora yo también quería ir.

Nuestro viaje comenzó como parte de una peregrinación mayor, de la cual, Fátima era uno de los lugares que esperaba conocer dado conocía poco de esta advocación, solo sabia la historia de los pastores.

Ya a esta altura de mi vida María me había ganado, atrás habían quedado los tiempos de ir a un Santuario solamente por acompańar a Andrea, ahora yo también quería ir.

En viaje desde Santiago de Compostela, pasamos por Pontevedra, lugar prácticamente desconocido para mi hasta entonces.

Allí nos enteramos que Sor Lucia, una de las videntes, de hecho la que más tiempo vivió entre nosotros, había vivido en un Convento, que actualmente queda en la calle llamada Sor Lucia, pero en completo anonimato, tal como era su voluntad.

Al decir anonimato me refiero a los hombres, recordemos que el mismo puede ser para otros hombres pero no para Nuestra Señora quien se le presentó varias veces en su celda, y es allí mismo donde el niño Jesús junto a su Madre le piden a Sor Lucia que rece por su Corazón Inmaculado.

Según el relato de Sor Lucia así fueron los hechos: “La Santísima Virgen puso su mano sobre mi hombro, y al hacerlo, me mostró un corazón rodeado de espinas, que sostenía en otra mano. Al mismo tiempo, el Niño dijo: ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre, cubierto de espinas, con las cuales los hombres ingratos la perforan en todo momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para eliminarlos”. Maria hace entonces el pedido que hoy llamamos Devoción al Inmaculado Corazon de María.

En el convento tuvimos un momento de oración en la capilla interna de las hermanas, donde también María hizo una de sus apariciones, pero tuvimos un momento de Fe y Emoción muy grande contemplando el cuadro que representa al Niño Jesús y la Virgen María ubicado en el lugar exacto de la celda donde se le aparecieron a Sor Lucia.

Continuando el viaje llegamos a Fátima, un pequeño pueblo, pero a diferencia de Lourdes, bastante más modernizado, creemos que esa “modernización “ tuvo que ver con que llegamos pocos meses antes del Jubileo del Centenario de la apariciones y la visita de miles de personas acompañando al Santo Padre.

Esa misma noche pudimos tener misa en el lugar de las apariciones y concurrir a la marcha de antorchas (similar a la de Lourdes)

Al día siguiente tuvimos nuestra celebración en la gran Basílica, y recorrimos las casas donde vivían los pastorcitos. Hasta aquí lo vivido sin duda era fuerte, pero sabíamos que había algo mas, mas allá de la capilla de las apariciones, mi corazón sabia que María tenia más para nosotros.

Como dije, el Santuario tiene mucho cemento, lo cual lo hace un tanto frío.
Una gran cruz de hierro y una imagen de San Juan Pablo Segundo a quien Ntra. Señora de Fátima salvó cuando sufrió un atentado, muestran el ingreso a las capillas inferiores que están del lado opuesto a la Gran Basílica.

Al ingresar al predio inferior uno ve una imponente Iglesia semicircular y hacia el otro lado unas capillas menores que rodean una imagen del Corazón de María con un espejo dentro, lo cual permite fotografiarse con nuestra cara dentro de su corazón.

Una de esas capillas es de adoración permanente. Pero volvamos a nuestro viaje, al finalizar la visita a la casa de los Pastorcitos, decidimos caminar hasta nuestro hotel por el pueblo.

Luego decidimos realizar el camino que ellos transitaban a diario entre sus casas y el lugar de las apariciones, actualmente el Santuario.Este recorrido incluye un Via Crucis que rezamos con Andrea prácticamente solos en un atardecer. El mismo termina casi en el lugar donde el Ángel les enseña a los Pastorcitos a rezar.

Como anécdota en las primeras apariciones la Virgen les pide rezar el Rosario, y los chicos, por picardía infantil quizás, rezaban solo las primeras palabras de cada oración: “Padre Nuestro…” seguido de Dios te salve… repetido 10 veces” era como un juego para ellos.

Volviendo a este recorrido, que dura más o menos una hora, fue sumamente especial, un camino de introspección y de sentirse un poco como un pastorcito más, pequeńo, insignificante ante el mero hecho de saber que esas mismas tierras habían sido testigo de la visita del Ángel y de Nuestra Señora.

Después del recorrido volvimos hacia el santuario, el hotel donde nosotros nos estábamos, se sitúa frente a la Gran Basílica, cenamos y luego volvimos con Andrea al Santuario.

Nuestra última foto en el Santuario

Era tarde en la noche, no había nadie en toda la explanada, nos dirigimos hacia las capillas interiores para ver si alguna estaba abierta, estaban todas cerradas, y nos sentamos en el piso, en un costado a rezar el rosario frente al corazón de María. Ese rosario, en sí, fue un momento de intimidad y recogimiento que vivimos frente al Corazón de María.

Al día siguiente partimos temprano cerrando nuestra primer experiencia en Fátima, pero como alguna vez en el pasado les dije, estos santuarios nos llaman a volver una segunda oportunidad. Y ese fue nuestro caso, en una visita turística Portugal, nos damos cuenta que pasábamos a uno 50 km de Fátima, no podíamos dejar pasar la oportunidad de nuevamente está en el Santuario.

Esta visita fue más corta pero como siempre María nos regala algo. El regalo de esta vez fue estar allí un Domingo de Ramos a la hora de la Santa Misa. Como se podrán imaginar nosotros no teníamos Ramo de Olivo, muchas personas que estaban allí, notaron esto y nos regalaron un pedacito de Ramo de Olivo y Palma, y así, compartiendo en comunidad logramos tener finalmente un lindo ramo. Pero más importante fue irnos con el corazón cargado de emoción por haber podido compartir en comunidad ese domingo de Ramos, en uno de los lugares del mundo donde la Virgen decidió estar entre nosotros.

Tips de Viajero

  • Fátima es un pueblo pequeño, vayan si pueden a pie hasta la casa de los pastores, este camino es por el pueblo, no es el del Via Crucis
  • Recorran a pie el camino que ellos hacían entre su casa y el ahora Santuario. Es un poco escarpado, se camina sobre tierra pero es realmente especial. Este si el camino que incluye el Via Crucis
  • Oren como niños frente a la Imagen del Ángel, la misma imagen que ellos vieron y que les enseñó a rezar.
  • Vayan al Santuario de noche, no hay nadie, y los lugares abiertos, son especiales, el espacio del Corazón de Maria, o mismo la Capilla de las apariciones permanecen abiertas.
  • Una curiosidad, la imagen que esta en la capilla de las apariciones tiene en la corona la bala con la que atentaron contra la vida de San Juan Pablo II
  • Pidan a María, ella lo hace todo posible.

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