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Todos somos hijos de Dios

por Card. Rubén Salazar Gómez
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La palabra del Señor sigue iluminando nuestra existencia, y hoy el Señor lo hace de una manera muy especial escuchémoslo con atención:

Del santo Evangelio según SAN LUCAS 6,27-38

Jesús proclamó las bienaventuranzas y luego siguió diciendo a 
sus discípulos: 

«A ustedes que me escuchan, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian; bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurian. 

Si alguien te pega en una mejilla, 
ofrécele también la otra, y si alguien te quita la capa, 
déjale también la túnica. 

A todo el que te pida dale,  y al que te quite lo tuyo no se lo reclames. 

Traten a los demás, como quieren que ellos los traten. 
Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? 

También los pecadores aman a los que los aman. Si hacen el bien a los que les hacen el bien, 
¿qué mérito tienen? 

Los pecadores hacen lo mismo. Si prestan cuando esperan que les paguen, ¿qué mérito tienen? 

También los pecadores se prestan unos a otros, 
con intención de recobrar lo prestado. 

Amen más bien a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar que les paguen nada; 
y será muy grande su recompensa, y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los malos.

Sean misericordioso s, como es misericordioso su Padre. 
No censuren, y Dios no los censurará. No condenen, y él no los condenará. Perdonen, y Dios los perdonará. 

Den, y él les dará; les llenará la medida con generosidad, 
con creces, hasta el borde. 

Pues la medida con que den, será la medida con que reciban.» 

Palabra del Señor. 


Transcripción de La Voz del Pastor febrero 24 de 2019

Después de habernos mostrado el camino de la felicidad, yo explicaba hace ocho días especialmente ese aspecto de la pobreza, como no apego a los bienes materiales, el Señor sigue dándonos instrucciones de lo que tiene que ser nuestra existencia si somos hijos del padre celestial, si somos todos hermanos.

 Y hoy hay un énfasis especial que para nosotros en Colombia tiene una especial importancia, amen a sus enemigos, en Colombia hemos decidido que todos somos enemigos de todos, desafortunadamente se ha creado una cultura de la desconfianza, una cultura de la indiferencia frente a los demás, pero más que todo también una cultura de la agresividad, pensamos que todos de alguna manera atentan contra nosotros, y estamos prevenidos y listos a atacar, y atacamos permanentemente.

Colombia tenemos todo tipo de violencias, la violencia guerrillera, la violencia paramilitar, la violencia que atenta contra los líderes sociales, la violencia que atenta contra todos en el país, en las calles nuestras se asesina por robar un celular, en las calles nuestras se atraca, se roba, en las familias se hiere, se recurre a la violencia de una manera impresionante, se ataca a los niños, vivimos en una situaciónespantosa como si todos fuéramos enemigos los unos de los otros y tuviéramos que destruirnos los unos a los otros para poder vivir.

 El Señor hoy nos plantea exactamente el camino contrario tenemos que aprender a amar a los enemigos, es decir quién puede ser enemigo nuestro en realidad ¿el que piensa distinto?, ¿el que tiene una opinión diferente a la mía?, ¿el que tiene algo que yo quiero?,¿ el que tiene más poder que yo?, ¿Quien es el enemigo?, ¿el que me ha ofendido?, tenemos que pensar en serio cuáles son los enemigos que yo tengo, ¿cuál es cuál es la causa para la por la cual yo le digo a una persona o pienso de una persona ese es mi enemigo?, tenemos que pensar que hay que ir a la realidad, porque en Colombia nos consideramos enemigos los unos de los otros, en la realidad, el Señor nos invita a que nosotros miremos con ojos totalmente diferentes y esos ojos diferentes son los ojos que Dios nos da porque él nos hace hijos suyos, a todos, a todos absolutamente a todos sin ninguna excepción por más criminal que una persona sea, por más graves faltas que haya cometido a esa persona, sin embargo es hijo de Dios, y por lo tanto tenemos que mirarlo siempre así con ojos como lo mira Dios con ojos de amor, con ojos de perdón y de reconciliación.

 No debemos permitir que en nuestro corazón se fermente el odio y por lo tanto que ese odio vaya convirtiéndose en rencor, vaya convirtiéndose en venganza, no podemos permitirlo Colombia ya está demasiado fatigada de la violencia, es demasiado fatigada de la violencia, no causemos más violencia, seamos portadores de paz, seamos portadores de perdón y de reconciliación, repito para eso se necesita tener unos ojos diferentes, no considerar a los otros con los ojos míos egoístas, sino considerarlos con los ojos de Dios, como hijos de Dios, como hermanos nuestros, y por lo tanto que tenemos que vivir en paz que tenemos que convivir, convivir, vivir juntos los unos al lado de los otros, los unos con los otros ayudándonos los unos a los otros haciendo posible que entre todos salgamos adelante, que entre todos construyamos un país verdaderamente fraterno y solidario.

 Pidamos al Señor que él realice esa obra en nosotros, que nos cambie el corazón que transforme ese corazón nuestro egoísta indiferente duro e implacable, vengativo, rencoroso en un corazón verdaderamente capaz de amar, de perdonar, de reconciliarse de salir a la ayuda del otro de construir con los demás ese mundo que necesitamos.

 La bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.

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