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El saludo de la paz en Misa

por Elena Fernández Andrés
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El 8 de junio de 2014, en la solemnidad de Pentecostés, fue publicada la Carta Circular sobre “El significado ritual del don de la paz en la Misa”,elaborada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a instancias del entonces Papa Benedicto XVI (aprobada y confirmada por el Papa Francisco posteriormente), recuperando la sobriedad y brevedad que siempre ha tenidoel rito de la paz.

A pesar de los años transcurridos, aún podemos observar en muchas celebraciones eucarísticas queno se cumplen las indicaciones recogidas en la Carta y que, incluso, se siguen llevando a cabo los mismos abusos que en ella se pretendió corregir. Por ello, vamos a dar un repaso a estas indicaciones para vivir más fiel y plenamenteeste hermoso gesto según nos pide nuestra Madre Iglesia.

La Carta comienza así:

«La paz os dejo, mi paz os doy», son las palabras con las que Jesús promete a sus discípulos reunidos en el cenáculo, antes de afrontar la pasión, el don de la paz, para infundirles la gozosa certeza de su presencia permanente. Después de su resurrección, el Señor lleva a cabo su promesa presentándose en medio de ellos, en el lugar en el que se encontraban por temor a los Judíos, diciendo: «¡Paz a vosotros!». La paz, fruto de la Redención que Cristo ha traído al mundo con su muerte y resurrección, es el don que el Resucitado sigue ofreciendo hoy a su Iglesia, reunida para la celebración de la Eucaristía, de modo que pueda testimoniarla en la vida de cada día.»

Con este gesto, que«significa la paz, la comunión y la caridad», la Iglesia «implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental», es decir, antes de acercarnos a recibir al Señor en el rito de Comunión.

Pero, dado que está alcanzando, en algunas celebraciones, una exageración desmesurada, el Sínodo de los Obispos vio la conveniencia de moderar este gesto, que puede provocar cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión, momento en que el recogimiento debe ser máximo, y recordando que su alto valor no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración.

Por ello, en la Carta se nos recuerda, resumidamente, lo siguiente:

*El rito debe cuidarsey hacerse con sentido religioso ysobriedad.

*No es necesario invitar rutinariamentea darse la paz. El sacerdote es quien puede invitar, según las circunstancias, a darse fraternalmente la paz. Pero si prevé que tal intercambio no se llevará a cabo adecuadamente por circunstancias concretas, o se piensa que pedagógicamente es más conveniente no realizarlo, el signo no sólo se puede omitir sino que, en ocasiones, debeomitirse.

*Deben evitarse los siguientes abusos:

– La introducción de un “canto para la paz”, inexistente en el Rito romano: por lo tanto, el llamado “canto de la paz” no debe cantarse. En su lugar se recita o se canta el Cordero de Dios (manteniendo la fidelidad a la letra, en este segundo caso)

– Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz, con el consiguiente desorden que se organiza: se debe dar la paz a los más cercanos, evitando moverse fuera del sitio e interrumpiendo el gesto cuando comience a recitarse o cantarse el Cordero de Dios, pues la atención debe estar centrada en las manos del sacerdote partiendo el Cuerpo de Cristo.

– El que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles: el sacerdote puede dar la paz a los ministros que le acompañan, pero permaneciendo siempredentro del presbiterio para que la celebración no se perturbe. 

– Evitar que en algunas circunstancias, como la solemnidad de Pascua o de Navidad, o durante las celebraciones rituales, como el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación, el Matrimonio, las sagradas Ordenes, las Profesiones religiosas o las Exequias, el darse la paz sea ocasión para felicitar o expresar condolencias entre los presentes: es decir, que el momento más adecuado para dar estas felicitaciones o condolencias es fuera de la celebración, en especial después de terminada ésta.

Es importante conocer y vivir estas indicaciones, pues el rito de la paz llega a su significado más profundo con la oración y el contexto mismo de la Eucaristía, por lo cual darse la paz correctamente entre los participantes de la Misa enriquece su significado. Debemos recordar que este rito es uno más en la celebración y que lo más importante está ocurriendo EN EL ALTAR. Por ello, todo aquello que nos distraiga de lo central debe evitarse, cuidando un ambiente de recogimiento y oración. 

Fuente: Nómadas del Espíritu 

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