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10 Minutos con Jesús. Hoy: Hashtags y etiquetas

por 10 Minutos con Jesús

Con gusto compartimos una de las meditaciones que difunde el equipo de 10 Minutos con Jesús. El equipo de 10 Minutos con Jesús está conformado por sacerdotes y laicos de EE.UU., México, Inglaterra, España, Colombia, Kenya, Filipinas, que hacen posible que miles de personas de todo el mundo pasen 10 minutos diarios de conversación con Jesús a través de WhatsApp, Spotify, Telegram, Instagram, YouTube, Ivoox, Podcast de Apple, Google Podcast.

Señor mío y Dios mío. Creo firmemente que estás aquí; que me ves; que me oyes. Te adoro con  profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para Ángel de mi Guarda, interceded por mí.

Una cena con amigos

El otro día estaba comiendo en casa de unos amigos que tienen hijos entre sexto de primaria y la carrera universitaria. En un momento dado de la sobremesa les dije que estaba pensando hablar en 10 minutos con Jesús de las etiquetas. Del concepto clásico de etiquetas. Puedes poner la  etiqueta con su nombre a los libros que tenemos en el colegio; poner etiquetas en un armario que utiliza mucha gente para que aquello no sea un desorden. Les pregunté que si existía algo parecido en Instagram. Porque para la gente joven es más interesante hablar de hashtags que de etiquetas. La idea que saque en claro es que lo más parecido a una etiqueta es un hashtag seguido de una palabra, por ejemplo hashtag love, que ha sido el más popular y usado en 2019. En estos 10 minutos vamos a hablar de etiquetas para los oyentes pre Instagram y de hashtags para los oyentes por si Instagram.

De los reyes a la Epifanía

Los evangelios que van  desde la fiesta de los Reyes Magos a la  Epifanía,  que es la fiesta del bautismo de Jesús, nos hablan de quién es Jesús. Para eso nos ponen delante distintas escenas de su vida pública: su predicación, sus milagros, etcétera. Nos hacen como un pequeño adelanto de lo que va a venir en el tiempo ordinario, en la vida pública de Jesús. Después de su bautismo, una escena  que vemos  es cuando Jesús vuelve a su pueblo Nazaret. Vuelve con fama, con discípulos. De hecho el sábado va a la sinagoga ya no como oyente, como uno más, como había ido durante años; sino  como un personaje distinguido al que dejan leer y comentar la palabra de Dios. Lee un pasaje del profeta Isaías que describe al futuro Mesías y Jesús dice que esa palabra del profeta se cumple hoy en él. La gente que tenía los ojos puestos en él se asombraba de su autoridad y expresaban su   aprobación. La escena sigue y acaba mal porque los que le  escuchaban se preguntaban entre ellos: “¿No es éste el hijo de José? Jesús les dijo que no podía hacer ningún milagro en su pueblo porque no encontraba la fe mínima para hacerlo. Sus conciudadanos se enfadaron y se giraron y querían matarlo despeñando lo por un barranco. Quería fijarme en este rato duración en que la falta de fe en Jesús se manifiesta en las etiquetas o en los hashtags Hablando un poco podríamos decir que a Jesús la gente de su pueblo le había puesto varios hashtags: hashtag-hijo de José y de María; hashtag-carpintero; hashtag-o tiene estudios; hashtag-no tiene dinero y hashtag curiosidad para oír o para ver algo que mole.

Hashtags  y etiquetas

Esos hashtags o etiquetas son los que impiden la fe en Jesús. O mejor dicho, el que se queda solo en esas etiquetas puede que se llame cristiano, pero no vive de Cristo hoy y ahora. Porque para llegar a Jesús hay que ser capaz de transformar nuestras etiquetas mentales o las etiquetas o hashtags que la sociedad del momento me impone. Es verdad que Jesús es hijo de José, que es un carpintero y que no tiene dinero, ni tiene estudios. Son etiquetas que me dicen cosas de la persona de Jesús. Sobre todo que no fue un hombre mítico sino que tuvo un nombre, fue de carne y hueso y que formó parte de un país y una historia, de una cultura. Pero no es un espíritu ni un mito. El núcleo de la persona de Jesús es algo nuevo, es algo distinto, es algo que toca a los hombres de todos los tiempos. Descubrir -y aquí es donde tú y yo entramos en esta escena- porque quizá algunos hashtags de hoy en día con referencia a la persona de Jesús puedan ser hashtag-Jesús es un  Producto más en el mercado de consumo religioso. Hashtag-creo en Jesús pero no en los  Sacerdotes. Hashtag-las enseñanzas de Jesús me hacen sentirme bien. Hashtag-es imposible que Jesús pueda hablarme en el siglo 21. Todas esas etiquetas contienen algo de verdad o apuntan hacia un deseo que es verdadero

Jesús sorprende

La fe en la persona de Jesucristo y lo que nos sorprende de la persona de Jesucristo es el motivo por el que hemos celebrado con tanta alegría en la Navidad que el verbo de  Dios se hizo hombre. Que Dios se ha hecho hombre y este es el primer gran milagro que hace Jesucristo: su propio nacimiento. Después cura enfermedades, trae  de nuevo a la vida algún muerto, hay tempestades calmadas,  multiplicaciones de panes. Los milagrosos  me ayudan a querer, pero no podemos olvidar, podemos confesar que el primer gran milagro es el nacimiento de Jesús. Por eso hacemos ahora un acto de fe. El acto de fe que tú esperabas que hicieran tus paisanos Jesús. Hoy quiero confesar con toda la iglesia, con Pedro a la cabeza, que tu eres el hijo del Dios vivo. Sólo tú tienes palabras de vida eterna. También esto de las etiquetas es  un poquito más práctico. Se aplica también a la caridad. ¿Por qué te digo esto? Porque todos tenemos tendencia a poner etiquetas para que las cosas -como decíamos al principio- estén ordenadas. Que sepamos dónde están o que son.

Orden y control

Por qué poner etiquetas nos hace cómo controlar las cosas. Por qué las conocemos y eso es algo imprescindible en la vida diaria. También está muy de moda y, tiene que ser así, que haya webs en que las personas ponen sus perfiles profesionales y de alguna manera se someten a un sistema de etiquetado: abogado especialidad en tributario, tantos idiomas, experiencia laboral en tales despachos, etc. Es una realidad. Tenemos que estar tú y yo muy atentos como cristianos, porque queremos ser sensibles con las personas y no etiquetarlas. Porque éste no me entiende. Es que este es un falso. Es que este es un soberbio. Es que este es así; que éste es asá o lo que sea. Le pongo la etiqueta y ahí se queda. Con esa etiqueta al tipo en cuestión ya lo hemos  clasificado y en general le dejamos un margen bastante pequeño de mejora. Porque no va a salir de nuestra etiqueta o no queremos que salga de nuestra etiqueta. El etiquetado me impide comprender a las personas. Sobre todo que es lo fundamental: creer en ellas. Es verdad que todos tenemos una manera de ser que se va definiendo con el tiempo, y unos rasgos más o menos estables de carácter que nos van a acompañar toda la vida. Eso es verdad. Pero de ahí a hacer juicios sumarios… La mayor de las veces injustos y que se dejan llevar por impresiones gustos y sentimientos positivos o negativos. Hay una gran diferencia: Una cosa es conocer a una persona y otra es etiquetar. Las son cosas son distintas. El conocer implica que puede haber sorpresas, cambios, mejoras. El conocer sobre todo implica intimidad. La etiqueta muchas veces conlleva prejuicio y condena.

Final, final

Acabamos ya estos 10 minutos de oración contigo Jesús. Volvemos al principio. Hacemos un acto de fe, Jesús. Creó con toda la iglesia que tú eres el hijo de Dios vivo y te pido que me aumentes la fe o que transformes mis hashtags mentales hacia tu persona. Ayúdame  ahora a comprender a las personas y a no etiquetarlas. Te doy gracias Dios mío por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mi inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí.

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