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Niepokalanów, la Ciudad de la Inmaculada

por Horacio Espinosa
Niepokalanow, la Ciudad de la Inmaculada

El centro de espiritualidad es un convento franciscano situado en Teresin, cerca de Varsovia, en Polonia. Fundado por San Maximiliano Kolbe en 1927, su signo es la devoción mariana.

Niepokalanów, que traducido es Ciudad de la Inmaculada, comenzó con una figura de yeso de la Virgen emplazada en el medio de un campo. El terreno pertenecía al Príncipe Jan Drucki-Lubecki, quien tras negociar con San Maximiliano Kolbe, lo donó para levantar allí un monasterio.

Uno de los veinte religiosos que acompañaban a Maximiliano, Zenon Żebrowski, fue designado como constructor del templo. Manos a la obra, adquirió materiales y confeccionó un pedestal de concreto para entronizar la estatua de Nuestra Señora Inmaculada en el ingreso al predio.

La imagen fue consagrada por el sacerdote de la parroquia de Pawłowice el 6 de agosto de 1927, dos meses antes de que el príncipe firmara el documento de la donación. María se veía como dueña y guardiana del lugar, como una anfitriona que con sus brazos extendidos invitaba a acercarse.

El traslado se concretó el mismo año en el que empezó a edificarse. Los hombres se mudaron en la Fiesta de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María, el 21 de noviembre y el Padre Maxiliano indicó a sus hermanos: “¡Niepokalanów es un lugar elegido por la Inmaculada, destinado únicamente a difundir su honor! Todo lo que está y estará en Niepokalanów es de su propiedad. Nuestra dedicación debe ser total en este nuevo monasterio. La religiosidad debe florecer allí por completo”.

La vida franciscana prosperó en Niepokalanów. El tiempo pasaba entre la oración y el trabajo de religiosos que cultivaban la sencillez. Se preservó una vida comunitaria basada en la fraternidad y el amor. En cada celda y lugar de estudio, la imagen de la Inmaculada tenía un lugar prominente.

Uno de los hermanos decidió iluminar la estatua de María para que llamara la atención de los transeúntes. Arregló pequeñas bombillas y una batería e instaló luces en un cable con forma de halo, que colocó sobre la cabeza de la Madre de Dios.

Un empleado de la estación de ferrocarril cercana al predio se comprometió a encender las luces todas las noches y apagarlas cada mañana. A partir de ese momento, los lugareños se acostumbraron a santiguarse y orar cada vez que pasaban.

La Ciudad y la Guerra

Para 1939, el convento contaba con 762 religiosos, incluidos 204 candidatos y la Ciudad de la Inmaculada ya tenía calles empedradas y numerosos edificios. El monasterio era un centro de evangelización y caridad. Había varias capillas, un noviciado, una estación de radio y un complejo editorial que incluía un salón de redacción, una biblioteca, un taller de linotipistas, laboratorios fotográficos y secciones de encuadernación.

Niepokalanów fue pensado como un sitio para desarrollar actividades productivas y espirituales. A diez años de la llegada de los hermanos, ya había espacios verdes delimitados, tomas de agua propias, una planta de energía eléctrica, un cuartel de bomberos, un hospital, un cementerio, almacenes y campos deportivos. Además, se fueron instalando talleres de herreros, mecánicos, carpinteros, zapateros y sastres, así como los depósitos en los que los albañiles guardaban sus elementos de trabajo.

En cuanto a las publicaciones, una de las allí producidas desde 1922 es “Caballeros de la Inmaculada”, diario del que llegaron a distribuirse 750.000 copias mensuales. Según me comentaron, el objetivo de la Caballería es «conquistar el mundo entero para Cristo a través de la Virgen Inmaculada», llegar a cada corazón, a cada familia.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Niepokalanów estaba en su apogeo. Sin embargo, de inmediato se interrumpió el envío de las revistas que se imprimían, se detuvo el trabajo de construcción de la iglesia y las monjas que misionaban allí y estaban al mando de un superior debieron volver a su patria. Quedaron 34 religiosos en el monasterio junto a los sacerdotes Maximiliano y Pius Bartosik, aunque no por mucho tiempo.

El martes 19 de septiembre de 1939, padres y hermanos fueron arrestados y encarcelados en Lamsdorf, Amtitz y Ostrzeszów. Si bien en diciembre de ese mismo año fueron liberados, al regresar Niepokalanów ya no era el mismo. Los alemanes habían tomado el molino y algunas máquinas de impresión, destruido el resto del equipamiento editorial y confiscado materiales para la construcción de la parroquia.

El padre Maximiliano centró su atención en la publicación del periódico para continuar ofreciendo una lectura de Fe y Esperanza al pueblo polaco. No obstante, sólo se le permitió imprimir entre 1940 y 1941, y con una circulación de 120.000 copias solo para Varsovia.
En las primeras horas del 17 de febrero de 1941, el portero llamó al superior para comunicarle la llegada de la Gestapo. Tras saquear durante dos horas el convento, la policía nazi arrestó a cinco padres.

Entre los detenidos estuvo San Maximiliano Kolbe, encarcelado cien días en Pawiak y setenta y siete en Oświęcim, donde sufrió catorce días en un búnker condenado a morir de hambre, aunque no falleció allí, sino en Auschwitz. En ese campo de exterminio y en un inestimable acto de amor al prójimo, el “patrono de los que están en dificultad” ofreció su vida por la de otro cautivo, Franciszek Gajowniczek.

Las primeras noticias de la muerte del superior llegaron a Niepokalanów dos semanas después, el certificado de defunción oficial se envió por correo en enero de 1942. El sufrimiento del padre Maximiliano había terminado, pero no así el de los demás habitantes de la ciudad, quienes fueron forzados a cavar trincheras y reparar las vías del tren, mientras escuchaban noticias sobre la terrible muerte de los encarcelados.

Finalizada la Gran Guerra, la actividad en el monasterio volvió a ser normal. El «Caballero» volvió a ser publicado, así como libros sobre el fundador. También se organizó una escuela secundaria general lindante al convento y un pequeño seminario y se reanudó la construcción de la iglesia. Sin embargo, en mayo de 1949, las autoridades comunistas tomaron la maquinaria y los materiales de impresión, cerraron los establecimientos educativos y censuraron el periódico.

Tiempo de celebrar

En 1980, la iglesia en Niepokalanów fue elevada al rango de basílica menor y el 25 de marzo de 2004 recibió el título de Santuario de la Santísima Virgen María de la Inmaculada Mediadora de todas las Gracias.

La devoción a la Madre de Dios siempre estuvo presente en el lugar y fue valorada por los dignatarios eclesiásticos que lo visitaron. Karol Wojtyla fue seis veces, la última vez como Juan Pablo II. Además, allí se celebró el Congreso Mariológico Internacional de 1994, así como los Simposios Mariológicos y Marianos de 2000 y 2004 y el Congreso Mariológico y Mariano Internacional en 2007. La Conferencia Plenaria del Episcopado polaco también se reunió en la ciudad dos veces.

Por otro lado, 2011 se declaró año de San Maximiliano Kolbe, lo cual incrementó la difusión de Niepokalanów. La celebración central se llevó a cabo el 14 de agosto y desde entonces miles de peregrinos jóvenes y adultos comparten un festival de música y alegría en cada aniversario.

Uno de los rincones más especiales de la ciudad es la antigua capilla, hoy Santuario del fundador. Entre esas paredes el santo rezó, celebró misas y predicó. Fue allí también donde los hermanos hicieron sus votos religiosos.

La visita

Al llegar a la estación de tren de Teresin – Niepokalanów, la imagen de María nos dio la bienvenida. El monasterio queda a escasos 700 metros de la terminal ferroviaria, es un edificio orientado de este a oeste, con una gran torre desde la que cuelgan cuatro campanas y un reloj.

La entrada principal tiene símbolos de lugares del mundo donde hubo apariciones marianas. Sobre la entrada al templo hay bajorrelieves de santos con especial devoción a la Madre de Dios.

Una vez dentro de la basílica, la Virgen Inmaculada nos recibe señalando a Jesús en el sagrario e invita a la oración. A la derecha está el altar de San Francisco de Asís, y en el pasillo lateral, San José. En el lado opuesto, están los altares de San Maximiliano y San Antonio de Padua. Nos llamaron la atención los vitrales, todos realizados por hermanos religiosos.

La iglesia es moderna y muy bella y tiene unos cuadros muy emotivos que retratan las penas de San Maximiliano durante el Régimen Nacional Socialista.

Entre tanta gracia, nos conmovió un rincón que encontramos de casualidad: la capilla de Adoración Perpetua. A la izquierda del gran templo hay una puerta pesada y al abrirla, uno entra al cielo. Nuestra amada Madre, rodeada de luz y flores y con su Hijo en el Santísimo Sacramento en el corazón nos esperaba. ¡Un regalo de Dios!

Realmente, en la capilla me sentí como un pequeño hijo abrazado por su cariñosa madre. Quien quiera orar desde donde esté frente a la hermosa figura de la Virgen, puede hacerlo a través de la transmisión en vivo disponible las 24 horas en el canal de YouTube de EWTN.

Después de pasar un buen rato en la capilla de adoración, nos dirigimos al enorme parque que está atrás. Allí tuvimos la bendición de poder escuchar a un grupo de jóvenes que estaban ensayando para su gran fiesta del 14 de agosto. Cantaban en polaco y aunque yo no comprendía la letra de las canciones, sentía la alegría con la que los chicos alababan a nuestro Señor. Entre los jóvenes había hermanos franciscanos que formaban parte del grupo de músicos.

Luego caminamos un poco para conocer la imprenta y nos encontramos con un religioso que muy amablemente nos llevó a recorrer el lugar. Así fue como pudimos ver el papa móvil en el que transitó San Juan Pablo II durante su primera visita a Polonia, su capilla móvil y otros recuerdos del pontífice.

Tips de Viajero

• El monasterio queda en la estación de tren llamada Teresin – Niepokalanów, aproximadamente a 300 kilómetros de Cracovia y 60 de Varsovia.
• El pueblo es muy pequeño, si quieren pasar el día, lo cual es muy recomendable, lleven algo para comer y beber, hay pocos servicios alrededor del convento.
• Sería imperdonable que no pasen por la capilla de Adoración Permanente.
• Conozcan la capilla original (de madera) y pidan permiso a los hermanos para conocer la sacristía de la misma, que fue la primera celda del San Maximiliano Kolbe.
• A un costado, un poco alejado de la basílica está el museo en el que están el papa móvil, la capilla móvil y objetos vinculados a San Juan Pablo II.
• Nosotros pudimos rezar en la capilla original pero no pudimos estar allí durante la santa misa, sería conveniente que averigüen horarios de las celebraciones si les interesa participar.

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