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Filtros para mirar la vida

por Editor mdc

Durante 2020 compartimos doce “filtros” a través de las redes sociales de Misioneros Digitales Católicos. Cada mes planteamos una manera diferente de acercarnos a Dios en lo cotidiano. Fue un proyecto que armamos y vivimos en conjunto, guiados por el Espíritu Santo.  

Al comenzar este año, un grupo de voluntarios de Misioneros Digitales Católicos nos propusimos regalar mensualmente filtros para mirar la vida. A la manera de los efectos que se añaden en fotos y videos en redes sociales, quisimos ofrecer herramientas que nos permiten apreciar nuestras circunstancias de forma diferente.  

En enero no imaginábamos que durante los meses sucesivos el mundo entero iba a estar unido por la incertidumbre como nunca antes. Nos topamos con fotografías sin respuesta, desesperantes. En ese marco, sentimos que Dios nos permitió entregar instrumentos de paz en imágenes simples y textos breves llenos de amor.  

Mes a mes

Enero: Filtro de la Misericordia

El propósito de este filtro es acariciar el corazón. Se recomienda usarlo cuando sentimos que estamos errando el camino, nos recuerda que el Padre siempre espera nuestro regreso. Un alma arrepentida siempre es recibida con los brazos abiertos por el Señor. Aunque el mundo tiemble, Él te quiere encontrar. Su misericordia se manifiesta especialmente en el sacramento de la confesión. Si elegís este filtro, compartilo con los demás: ¡no juzgues, no condenes, pedí y ofrecé tu perdón!

Febrero: Filtro del Rosario

El objetivo de este filtro es llegar a Jesús por María. Sólo funciona rezando con fe, amor y esperanza. Confiá en que cada oración es una rosa para nuestra Madre, un regalo para la mujer que peregrina con nosotros hasta cuando no lo notamos. Ella guarda todo en su corazón y aún hoy conmueve a su Hijo como en las bodas de Caná. Elegí este filtro y meditá los misterios de la vida de quien dio todo para salvarte. Insistí, que Dios es bueno.

Marzo: Filtro de la Esperanza

Este filtro nos recuerda que nuestra esperanza está puesta en el Señor del Amor: Si Él está con nosotros, ¡nada ni nadie podrá contra nosotros! Aferrate a las promesas de Dios en los momentos difíciles. Recordá las bendiciones que recibiste cuando sentías que todo se venía abajo y Él hizo nuevas todas las cosas. De todo mal puede surgir un bien. Mirá al cielo y rezá por un arcoíris, porque después de la tormenta el sol siempre vuelve a brillar.

Abril: Filtro de la Alegría

¿Te animás a elegir este filtro cada día? La alegría es la respuesta al amor que Dios nos demuestra en pequeños y grandes detalles cotidianos. Sonreír ayuda y alivia, pero no se trata de vivir con carcajadas permanentes. El camino es transmitir la paz del corazón. La alegría es la actitud con la que los cristianos estamos invitados a afrontar la vida. Pedí al Espíritu Santo este don, que se multiplica cada vez que decimos que «hasta el cielo no paramos».

Mayo: Filtro de la paciencia

La mayoría de las veces nuestros tiempos no coinciden con los de Dios. Si tenés ansiedad o incertidumbre por lo que vendrá, animate a usar el filtro de la paciencia. Jesús murió y resucitó recién al tercer día, cuando se cumplió su promesa de que el amor vencería. Por eso, ante el silencio esperá, confiá, amá. Con el tiempo crecemos, sanamos, nos hacemos fuertes. Ánimo, que no estás solo. Si sentís que el Señor no responde tus oraciones como quisieras, es probable que Él tenga preparado algo mucho mejor para tu vida. Paciencia.

Junio: Filtro del Amor

El filtro del amor puede aplicarse de por vida. Si lo tenemos incorporado, los momentos tristes se transitan con fortaleza y los felices, con inmensa alegría. Si amamos a quienes nos rodean, nuestras rutinas, nuestras cruces, el Señor que dio su vida por amor está con nosotros. Como indica la Palabra: «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en él». (Jn 4, 16). Amén.

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Julio: Filtro del Temor de Dios

Este filtro es ideal para administrar nuestra libertad a la hora de tomar decisiones. Cuando no tenemos claro cómo actuar, conviene pedir al Espíritu Santo que nos ilumine con el don del Temor de Dios. Esta gracia nos ayuda a abandonarnos como niños en los brazos de su padre y así hacer lo posible por no ofenderlo. Sabemos que su bondad es infinita y, lejos de tener miedo a castigos, estamos invitados a respetar sus planes y confiar en que su Santa Voluntad es perfecta. Mientras rezas, Él lo ordena todo.

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Agosto: Filtro de la Providencia

La Providencia es el cuidado del mundo y de los hombres que hace Dios. Así como da sustento a los pájaros y riega con lluvia las flores silvestres, el Creador se ocupa de nosotros en la adversidad. Usemos este filtro cuando estemos inquietos por el futuro. Nuestro Padre sabe qué es lo mejor para cada momento de nuestras vidas y sólo nos pide que confiemos, que tengamos fe en que tarde o temprano todo va a estar bien. Si rezamos a diario “danos hoy nuestro pan de cada día», Él promete darnos lo justo para la jornada: ni el pan duro de ayer; ni el pan crudo de mañana. Dios proveerá.

Septiembre: Filtro de la Palabra de Dios

«Habla Señor, que tu siervo escucha», es una linda oración para acercarnos a las Sagradas Escrituras. Revestirnos con el filtro de la Palabra de Dios es ir en busca del Amor, aunque no siempre comprendamos sus mensajes. Hay que mirar más allá, creer. Animate a hacer silencio, oír con fe y responder como puedas. Los pasajes bíblicos fueron escritos por hombres pero inspirados por el Espíritu Santo, y es por eso que en cada frase hay un poco de Dios. Allí están las oraciones, las alabanzas, los misterios, el consuelo que muchas veces necesitamos. No olvides que el Evangelio siempre se actualiza: lo que te dice hoy a vos, no se lo dirá nunca más a nadie, ¡y eso es hermoso! Ánimo, que Dios habla, Dios sana, Dios te ama.

Octubre: Filtro de la Alabanza

Cuando usamos este filtro para mirar nuestras vidas, el alma se regocija. Alabar es reconocer y honrar el poder del Señor. Cuando lo hacemos, advertimos por gracia del Espíritu Santo que no hay nada que temer, que Él tiene todo bajo control. Aunque sea difícil ver su luz en momentos de oscuridad, ayuda mucho detenerse a contemplar el nuevo amanecer, la mano que sostiene, el soplo de paz que da vida. Ya sea frente al Santísimo Sacramento, con el rosario en mano o mirando las flores, estamos invitados a admirar la grandeza del Padre. No olvidemos jamás que cada uno de sus hijos somos su mayor tesoro. Conversemos con Él, recemos como nos salga. Nuestra fe se trata de creer en Alguien que nos regaló una misión especial en su Reino. Por tu inmenso amor, ¡te alabamos Señor!

Noviembre: Filtro de la Gratitud

Estamos invitados a usar este filtro al menos una vez al día. Dar gracias a Dios es reconocer los favores que nos ha hecho y ansiar corresponderle con amor. Hoy, Padre, te doy gracias por haberme regalado la vida y la fe. Gracias por los dones que me diste y por las oportunidades para ponerlos a tu servicio. Por elegirme, desde antes de nacer, para dar testimonio de ti. Gracias por mi cuerpo, que es templo de tu Espíritu. Te doy gracias por cada persona a mi alrededor, porque en compañía las sonrisas se multiplican y la cruz pesa menos. Te agradezco por lo creado, por este día y por todos los que vendrán. Gracias por los momentos de alegría en los que se manifiesta tu gloria. Gracias Señor, por el cielo que me prometes y la paz que me das.

Diciembre: Filtro de la Humildad

Ser humildes como Jesús, José y María es decirle que sí al Padre, practicar la caridad y la misericordia. Este filtro nos lleva a volver a lo esencial: reconocer cómo somos, cuál es la medida de nuestras fuerzas. Así, podemos ser precavidos y aprendemos a pedir ayuda. Ser humildes se trata de dejar a Dios ser Dios, recordar que no somos todopoderosos y confiar en que hay situaciones que sólo Él puede resolver bien. Es la grandeza de sabernos pequeños en sus manos. Como la Sagrada Familia, estamos invitados a afrontar la vida con fe pero sin sobrestimarnos. Ser humildes es estar abiertos a lo que los demás pueden darnos: sus opiniones, sus conocimientos, sus oraciones. Es el primer paso para ser la Iglesia que el mundo necesita: sentirnos hermanos en Cristo y valorarnos unos a otros.

Proyecto conjunto

Esta pequeña misión la hicimos en comunidad. Si bien una voluntaria estuvo a cargo de la diseñar la imagen de cada filtro y otra de escribirlos, las versiones finales surgieron de decisiones y oraciones conjuntas.

A través del grupo de WhatsApp por el cual nos comunicamos, planteamos y votamos las opciones de filtros que sentíamos que el Espíritu Santo nos inspiraba en cada oportunidad. Quedaron temas en el tintero, como la Caridad o la Fortaleza, pero confiamos en que lo logrado respondió al mensaje que Dios quería transmitir.

Más allá de que el Señor nos invita a contentarnos con sembrar y confiar en que Él se encarga de los frutos, nos sentimos bendecidos con la muy buena recepción que tuvo proyecto. Estamos revestidos con el filtro de la gratitud porque además de las reacciones de personas a las que les agradó la propuesta, vivimos como caricias al alma lo que sin saber muchas veces necesitábamos ver y leer.

Una de las voluntarias, que esperaba con emoción la publicación de cada mes, contó que uno de los que le llegó al corazón es el de la Esperanza. Dado que atraviesa con fe una enfermedad, considera que “sin este filtro no hubiera podido salir adelante de algunas batallas que me tocó pelear”. Asimismo, valoró el filtro de la Alegría: “¿Que sería yo sin ella? Donde hay Esperanza, hay Alegría; y para mí, ahí está Dios”.

Otras dos voluntarias, por su parte, rescataron el filtro del Rosario. “Me llevó a ver la necesidad imperiosa de llegar a Jesús por María y ha sido una bendición rezar con amigas misioneras y catequistas”, valoró una. “Orar a diario a nuestra Madre es estar a su lado, sentir que nos protege y guía”, indicó la otra.

Asimismo, una de las integrantes del equipo reflexionó sobre los filtros de la Misericordia y de la Alabanza. “El primero que difundimos me habló de la ternura de Dios, que estuvo y está presente en todo momento” señaló. “Gracias al filtro de la Alabanza comencé a pensar más en las frases de mis oraciones diarias, como “santificado sea tu nombre” en el Padrenuestro”.

Y vos, ¿con qué filtro te quedás?

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