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Meditación del día 10 de enero

por Pbro. Luis A. Zazano
Marcos 1,14-20-fb

Evangelio según San Marcos 1,14-20

Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

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Lo siguieron

1) Galilea: Comienza su labor en Galilea y termina su labor en Galilea. Cuando resucita va a pedir a sus discípulos que vayan a Galilea. Es necesario que vuelvas a la fuente de la toma de tus decisiones, que vuelvas al origen del por qué y para qué haces las cosas. Pensá cuál es tu Galilea, eso que te llevo en la vida a tomar tus decisiones hoy. Pensá en la Galilea de tu niñez o de tu juventud, los momentos en que pensabas ¿qué voy a hacer cuando sea grande?. Pensá en esos sueños que tenías y fíjate si se cumplieron o no. Pensá simplemente por qué hoy llevas este estilo de vida.

2) Convertirse y creer: Son las dos palabras fuertes que resuenan. Hoy iniciamos el «tiempo durante el año», en donde volvemos en misa al color verde y en donde contemplaremos los milagros y dichos de Jesús. Este tiempo será hasta el Miércoles de Ceniza, este año será el 2 de marzo, cuando inicia la Cuaresma. Es un tiempo para cambiar, porque ya tenés que tomar decisiones. No podés seguir en la misma. Hace más de tres años que seguís con ese dolor en tu vida, pero no lo resolvés. Ya es hora de que decidas y cambies, aunque sea doloroso. Porque es preferible que llores un tiempo en tu vida, que toda tu vida. Para cambiar se necesita creer, porque quien «cree cambia y quien cambia es porque cree».

3) Caminando por la orilla: Jesús es quien te busca, porque sabe que nos gusta a los humanos creernos autosuficientes, pero Jesús sale y aparece casi en esos momentos límites de tu vida, en esos momentos de orilla de tu vida y en esos momentos de cornisa.
Me es simpático este Evangelio, ya que cuando era un niño de 6 o 7 años, mi maestra (Adriana Fuentes) me puso a representar este Evangelio con algunos de mis compañeros del colegio. Recuerdo cuando ensayábamos que me decía «con ternura, así, como lo hacía Jesús». Hoy que soy sacerdote me lleva a recordar que tengo que actuar con más ternura, «así como Jesús». Hasta el cielo no paramos

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