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“A los otros les va muy bien”

por Pbro. Tomás Trigo
Dios te quiere

Escuchar aquí el episodio “A los otros les va muy bien”

“Yo confío en Dios, tengo fe. Sin embargo, no tengo más que problemas, trabajos y dificultades –decía una persona, exagerando un poco; exagerando sobre todo lo de la confianza y la fe–. En cambio –proseguía–, hay gente apartada de Dios y de la fe a la que todo le va bien en la vida. Mejor que a mí”. 

¿Lo decía como si tuviese envidia de esas personas, y considerase una desgracia tener fe y ser hijo de Dios? Supongo que no. Lo decía, más bien, porque pensaba que a la fe debe ir unido el bienestar en esta vida. Algo así como: “Si yo cumplo con Dios, Él debe cumplir conmigo”. Y ese “cumplir” de Dios quiere decir que “ha de enviarme solo cosas buenas”. 

Pero eso es un error. Jesús no promete a sus seguidores el bienestar material, la ausencia de sufrimientos y contradicciones. Lo que promete y da es la gracia para superar las dificultades con alegría, la gracia para que esas dificultades se conviertan en camino y medio de salvación.

Cuando pienso en las personas que están alejadas de la fe y gozan de bienestar material, me digo: Dios quiere atraer a todos a la salvación; para cada uno tiene un plan; y a algunos los atrae de ese modo, facilitándoles mucho la vida. ¿Por qué? Porque esas personas que parecen entregadas a su egoísmo, y que dan la impresión de estar muy contentas porque todo les va bien, suelen sufrir un gran vacío en su interior. Nunca están satisfechas. Ríen, sí, pero su sonrisa es solo una tapadera de su amargura o de su angustia. Al sentir la angustia que produce ese vacío, quizá se den cuenta de que no pueden confiar su felicidad a las riquezas, al éxito o al bienestar. Quizá entonces reconozcan que solo pueden encontrar la felicidad en Dios. Dice la Escritura:

«Muchos son los dolores del impío,

pero la misericordia rodea al que espera en el Señor. 

Alegraos, justos, y regocijaos en el Señor, 

exultad todos los rectos de corazón» (Sal 32, 10-11).

Cuando veamos a una de esas personas que parecen felices viviendo sin Dios, lo mejor que podemos hacer es rezar por ella, para que sea feliz de verdad, y pensar en el cariño que Dios nos tiene a nosotros y a ella, porque todos somos hijos: Jesús murió por todos, y nos quiere tener a todos con Él.

Otras publicaciones de Tomás Trigo

Para comprar el libro: Dios te quiere y tú no lo sabes


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