«En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.» (Juan 2, 1).
María estaba allí, como está ahora con nosotros. Ella fue la primera intercesora ante el Señor. Prestó atención a lo que ocurría; se compadeció de la necesidad; confió en el poder de su hijo para obrar milagros; le insistió. Segura de que Jesús era capaz de cambiar la Historia, supo que no podría hacerlo solo, por lo que les encargó a los sirvientes: «Hagan todo lo que Él les diga». Y el agua se hizo vino, y la pena se transformó en alegría. (Phentermine)
Cada vez que dejamos que María nos cubra con su manto al rezar frente a Jesús Sacramentado, nos hacemos pequeños para dejar obrar al Amor. Abandonarnos al abrazo maternal de la Virgen es tener la certeza de que nuestras súplicas y agradecimientos llegarán al Cielo. Poco a poco, las preocupaciones se disipan y nos invade la paz de sentir que, si algo es voluntad de Dios, cuando tenga que ser, será. Contemplemos a Jesús Sacramentado, y dejemos que María nos abrace. (Zolpidem Online)
@mdcatolicos Hoy es JUEVES EUCARÍSTICO… \ud83d\ude47 Adoremos a Jesús a través de nuestra Madre \ud83d\udc95#HastaElCieloNoParamos #jueveseuca ♬ sonido original – Misioneros Digitales Catolicos
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