Del 22 al 26 de junio de este año tendrá lugar el X Encuentro Mundial de las Familias
Este evento tratará sobre el tema «El amor familiar: vocación y camino de santidad». Al evento podrán sumarse todas las diócesis que lo deseen.
Parte de la preparación del encuentro consiste en una serie de siete catequesis y siete testimonios en vídeo sobre historias de heridas, perdón, recomienzo y fe. Lo organizan conjuntamente el Vicariato de Roma y el Consejo Pontificio para la Familia y la Vida.
Las catequesis son textos que ayudan a reflexionar en la familia y en la comunidad, a orar y a profundizar en el hermoso mensaje cristiano. Su contenido se puede ver y descargar en la web del evento, y también se pueden descargar en formato ePub (elaborado por el que suscribe este artículo) desde

Conviene recordar que la iniciativa de los encuentros partió de san Juan Pablo II en 1994, declarado por Naciones Unidas como “Año Internacional de la Familia”. Habría que preguntarse por el concepto de “familia” que sostiene este organismo internacional. Es evidente que las políticas que promueve no son precisamente las más acertadas para apoyar a la institución familiar: su posición a favor del aborto, la ideología de género, el matrimonio homosexual, las familias monoparentales y el uso de métodos anticonceptivos para regular el control de la natalidad están en el polo opuesto de una visión cristiana de la familia y del matrimonio. ¿Por qué? Porque parten de unos principios antropológicos profundamente relativistas, que consideran la libertad como un bien absoluto y sin límites naturales
La maquinaria de Naciones Unidas está llevando a cabo campañas mediáticas y políticas que, como con una varita mágica, convierten en “derecho humano” la elección de género, el “acceso” al aborto (véase) y asuntos de esta índole. La presión ejercida ha tenido un profundo impacto en los marcos legislativos, educativos, artísticos, culturales y en la opinión pública. ()
El cristiano, ante este panorama, no puede cruzarse de brazos y sentirse ajeno. Recordaba Juan Pablo II:
“En relación con las nuevas generaciones, los fieles laicos deben ofrecer una preciosa contribución, más necesaria que nunca, con una sistemática labor de catequesis. Los Padres sinodales han acogido con gratitud el trabajo de los catequistas, reconociendo que éstos «tienen una tarea de gran peso en la animación de las comunidades eclesiales». Los padres cristianos son, desde luego, los primeros e insustituibles catequistas de sus hijos, habilitados para ello por el sacramento del Matrimonio; pero, al mismo tiempo, todos debemos ser conscientes del «derecho» que todo bautizado tiene de ser instruido, educado, acompañado en la fe y en la vida cristiana”. (Ex. Ap. Christifideles laici, 34)
Ojalá sean muchos los que aprovechen y difundan la catequesis que llevará a cabo con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias, y abunden las iniciativas en esta dirección. No me resisto a hacer una breve referencia al curso para catequistas “Catequesis para novios y matrimonios jóvenes” que promueve el proyecto #BeCaT.

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