Jesucristo, Dios verdadero de Dios verdadero,
para no dejar ni un momento
a la humanidad abandonada a sí misma,
quisiste, antes de morir,
instituir el Sacramento de la Eucaristía;
en El estás, no sólo como luz
y alimento de las almas,
sino también como Sol de vida
y felicidad de tos pueblos.
Yo te adoro por las maravillas de tu amor.
A ti acudo, mi Divino Bien,
para que cures mis profundas llagas.
Imploro tu piedad, para que me perdones,
Padre todo misericordioso.
He sido ingrato y no merezco tu clemencia,
pero Tú, sin merecerla, me la ofreces, poniéndola ante mis ojos.
Tú me llamas, diciéndome:
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Desde tu Sacramento me das tu gracia,
el perdón de mis culpas,
los bienes que necesito.
Concédeme rechazar todo lo que es malo,
servirte siempre, nunca ofenderte, y aspirar a lo eterno.
Amén
(https://www.onecrazyhouse.com/)
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.