Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. Salmo 103, 1-2
Amado Jesús, gracias por este tiempo contigo, gracias por este encuentro íntimo contigo en el cual me permito poder expresarte estos versos.
Mi alma busca poder agradarte; sé que no es mucho porque mi vida pecaminosa me turba mucho. Te entrego mi corazón para que puedas transformarlo con tu amor, te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo.
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1 comentario
Excelemte medio de meditacion reflexion y oracion
El Señor continue bendiciendo su obra