¡Y te daré gracias por siempre Señor!
Así termina el salmo de este domingo y con esta frase queremos saludar a todos los hombres y mujeres trabajadores de Colombia y del mundo de distintas labores porque hoy es 1º de mayo día del trabajo
Evangelio según san Juan 21, 1-19
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice:
Me voy a pescar». Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tienen pescado?».
Ellos contestaron:
No. Él les dice:
-Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro.
-Es el Señor.
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron a la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-Traigan de los peces que acaban de coger, Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
-Vamos, almuercen».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó:
-Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
-Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta:
Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
“Pastorea mis ovejas,
Por tercera vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: “¿Me quieres? y le contestó: -Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice: -Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras, Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 1 de mayo de 2022
Hermosa escena en ambiente laboral, junto al lago de Galilea, unos trabajadores que habían sido llamados por el Señor Jesús para seguirlo y que habían estado con Él en la predicación del Evangelio. Durante mucho tiempo, después de la muerte de Jesús, ellos quedan en soledad vuelven al trabajo, están indecisos, no saben qué hacer, pero, el Señor se acerca a ese ambiente laboral, allí de donde los había llamado. Ahora se acerca para decirles: “Muchachos”, ¿Tienen algo de comer? ¿Tienen pescado? ¿Tienen fruto de su trabajo? y ellos dicen: “Nada”; porque han pasado toda la noche en las artes de pesca y no han obtenido ningún fruto.
Así nos puede pasar también a nosotros, a ustedes trabajadores hombres y mujeres; ¿Cuántas veces ustedes se dan cuenta que no han obtenido los frutos, los objetivos, no han alcanzado los logros que se habían propuesto, con el trabajo, con la labor de cada uno de ustedes? Pero el Señor llega en esos momentos para darle sentido a nuestra vida, para cambiar nuestro luto en danza, para cambiar nuestra tristeza en alegría, para llevarnos a fructificar laboralmente, y para que el trabajo nos dignifique y nos santifique a todos.
Ellos habían pasado toda la noche sin obtener ningún fruto de su labor, era el amanecer y Jesús estaba allí con ellos. ¿Qué nos enseña esto? Que Jesús acompaña a cada uno de los trabajadores hombres y mujeres, tanto en los momentos de escasez, como en los momentos de abundancia, pero lo más importante, en medio del trabajo, el Señor nos espera en la playa, a usted trabajador, a usted trabajadora, a toda su familia, con un pez sobre las brasas y con un pan para alimentar nuestra labor, para alimentar nuestra vocación y nuestra misión y Él termina diciéndonos como a Pedro: “Sígueme”.
En medio del trabajo, yo quiero invitarlos para que ustedes puedan seguir a Cristo Jesús, el Señor.
Vayan al capítulo 21 de san Juan y se encontrarán con esa escena maravillosa que los motiva seguir a Jesús y a santificarse en el ambiente laboral.
Que el Señor los bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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