“Pónganse en camino”
Evangelio según san Lucas 10, 1-12. 17-20
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: La mies es abundante los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.
Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “El reino de Dios ha llegado a ustedes”. Pero si entran en una ciudad y no los reciben, saliendo a sus plazas, digan: “Hasta el polvo de su ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes.
De todos modos, sepan que el reino de Dios ha llegado”. Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad-. Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo: -Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les dijo: Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada les hará daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus, estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 3 de julio de 2022
En este domingo, terminamos esa campaña hermosa que nos une en la Iglesia de todos los cinco continentes, que es el Óbolo de san Pedro. Usted, su familia, su parroquia, pueden aportar en este domingo para las obras de la Iglesia en todos los cinco continentes. Es, además, una expresión de cariño, de amor al papa Francisco, el primer papa Latinoamericano, sucesor de Pedro.
Y hoy, en el Evangelio de san Lucas, capítulo 10, el Señor designa a otros 72, y los envía, y les está diciendo: “Rueguen al dueño de la mies que mande obreros a su mies”, el mundo es la mies del Señor, la humanidad necesita el Evangelio, pero, se necesitan mujeres, hombres, niños, jóvenes, adultos, que tengan corazón y alma misionera, que estén dispuestos a ir en el nombre del Señor a llevar una buena nueva, a consolar, a iluminar el camino de la humanidad, y el Señor les dice: “Pónganse en camino”.
Nosotros también, queremos ponernos en camino, hombres y mujeres, todos los bautizados, nuestras parroquias se ponen en camino, en un camino Sinodal, un camino Sinodal misionero, sabiendo que hay adversidades, por eso, el Señor usa la figura, sepan que los envío como corderos en medio de lobos; habrá adversidades, habrá burlas, habrá persecuciones, pero eso, hace parte de la misión del Señor, Él también fue perseguido, y nosotros aunque anunciamos con nuestra vida de una manera sencilla el Evangelio, también tendremos obstáculos, persecuciones, dificultades.
El Señor nos ha dicho, que esa es la realidad, pero él sabe que está con nosotros, que su Santo Espíritu ilumina nuestra vida, que nos motiva en esta actividad misionera y termina diciéndole el Señor a los enviados: “Estén alegres y no por lo que ustedes logran hacer, sino, porque sus nombres están inscritos en el cielo”.
Es la alegría misionera, es la alegría de saber que nuestro nombre se inscribe en el cielo, cuando nosotros somos capaces de traer el cielo con nuestras palabras, con nuestras obras, al corazón de tantas personas que necesitan paz, que necesitan alegría, que necesitan sabiduría, que necesitan encontrar caminos de reconciliación.
Hoy y en esta semana, cuando saludemos deseémosle la paz a los demás, eso ya es un primer paso misionero que necesitamos en nuestra sociedad.
Que la paz del Señor habite en nuestro mundo, es la verdadera paz que triunfa sobre las guerras, contra los resentimientos y que nos lleva por caminos de unidad y de concordia.
Que el Señor bendiga su amor misionero, que el Señor bendiga su parroquia misionera, que el Señor convierta su familia en una familia misionera
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo amén.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.