Oramos, y sentimos que Él también está con nosotros
Cuando rezamos un Avemaría, no sólo saludamos a la Santísima Virgen. Depositamos nuestra confianza en ella, le pedimos que interceda para que nuestros corazones sean tan dóciles como el suyo a los designios del Espíritu Santo. Cada frase es una caricia que damos y recibimos en el alma.
“El Señor está contigo”, oramos, y sentimos que Él también está con nosotros. Es que regalarle un momento a nuestra Madre implica hacer una pausa, concentrarnos, prestarle especial atención a nuestra fe. Así logramos el silencio interior necesario para que, por medio de María, podamos escuchar a Dios.
Como a la Sagrada Familia, el Señor a menudo nos habla con signos. Pone personas en nuestro camino que nos inspiran a hacer el bien; gestos y palabras que nos permiten ver lo cotidiano desde otro lugar; situaciones inesperadas que nos cambian la vida. La Virgen es testimonio de que, si estamos dispuestos a seguirlo, el Padre nos revela su santa voluntad.
Ave María Purísima, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Bendícenos, para que recibamos con amor los mensajes del Señor.
Amén
@mdcatolicos Sábado Mariano 🙏❤️#mdcatolicos #PadreLuisZazano #HastaElCieloNoParamos ♬ Ambient-style emotional piano – MoppySound
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