Aquí estamos Señor, frente a Ti en el Sagrario. Y hemos venido a adorarte y a meditar este misterio sublime.
En la santa Eucaristía estás realmente presente, Jesucristo. En el pan y en el vino consagrados permaneces con nosotros. Jesús, el mismo de los evangelios, que los discípulos encontraron y siguieron, que vieron crucificado y resucitado, y ante quien Tomás se postró en adoración, exclamando: “Señor mío y Dios mío.”
En la Eucaristía la mirada de nuestro corazón te reconoce, Jesús, y reconoce tu amor que se entrega “hasta el extremo.” Y en este gesto tuyo, reconoce el rostro de Dios Padre. Ante el Sacramento del Altar no podemos dudar de que Dios está “con nosotros.”
Con este pan de los ángeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos nos alimentas para que podamos ser tus testigos, para que caminemos con generosidad y valentía, dedicándonos con amor al servicio humilde y desinteresado de los demás, especialmente de los más necesitadas.
Señor, danos siempre de este Pan.
Amén
Meditación basada en la catequesis del Papa San Juan Pablo II, del 14 de junio de 2001
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.