“Danos hoy, el pan de cada día”
Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia ustedes no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 25 de septiembre de 2022
Ayer, celebramos a nuestra Señora de las Mercedes, patrona de los reclusos, de hombres y mujeres que están privados de la libertad, de pronto es alguien familiar nuestro, algún amigo que por alguna situación de vida está pagando una condena, no los olvidemos, por favor, porque Cristo, siendo rico, se hizo pobre, para salvarnos y enriquecernos a todos.
El mensaje de hoy, nos lo da el Señor Jesús en el capítulo 16 de san Lucas, poniéndole nombre al pobre, el pobre tiene nombre, se llama Lázaro, en cambio, el rico, el que banquetea, no tiene nombre, ojalá que no seamos nosotros. Pero, el Señor nos está invitando a tomar conciencia de una situación, muy dolorosa que tiene la humanidad y que va en crecimiento: es el tema del hambre y nos han dicho siempre, nos lo ha dicho el Papa Francisco: “El hambre, no solamente es una vergüenza de la humanidad, sino, un acto de injusticia, porque todos estamos llamados al banquete del Señor”.
Estamos llamados a una virtud social necesaria, que se llama solidaridad, repartir bien los bienes, valorar el trabajo del campesino, ser capaces de vivir con austeridad, con gratitud, el hecho de que tengamos los alimentos materiales y espirituales y como decimos en una de las peticiones del Padre Nuestro…danos hoy, el pan de cada día, pero, cuando decimos, danos, pronunciamos en plural, para que no solamente sea el pan mío, sino… el pan de aquellos que pasan hambre, de aquellos que no tienen empleo, de aquellos que están tirados en las calles, de aquellos que están privados de la libertad, y que necesitan también que vivamos la misericordia y la solidaridad con ellos.
En el mundo, el tema del hambre va creciendo, pero con este Evangelio, el Señor nos está invitando a que seamos capaces de invitar al banquete a través de la fraternidad a aquellos que más necesitan, ellos tienen nombre, se llama Lázaro, es un hombre o es una mujer, no podemos ser indiferentes, debemos abrir los ojos y abrir el corazón para descubrirlos, y para tenderles la mano.
El papa Benedicto nos había dicho: “Que, cuando uno se vuelve ciego a Dios, también se vuelve ciego a la humanidad que está a nuestro lado”. Por eso, la fe nos debe abrir los ojos para descubrir a Dios presenten los hermanos.
Que el Señor, nos de la capacidad de la solidaridad, que bendiga a todos los privados de libertad, que le de la fortaleza a sus familias para esperarlos, y para reintegrarlos en su vida de hogar y en la vida social.
Que el Señor nos bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.