Amantísimo Señor Jesús, me abandono a tu amor infinito contemplando tu gloria y majestad. Admiro tu grandeza y reconozco mi pequeñez; postrado a tus pies vengo a pedir que me transformes con tu divina gracia.
¿De qué me sirve Señor almacenar riquezas si teniéndolas te pierdo a ti? ¿qué gano con la abundancia del mundo si mi nombre se queda en el olvido?
No quiero, Señor, ahogarme en el mar del orgullo, no quiero Señor, rechazar tu mano envuelto en el ego y la indiferencia, no quiero, Señor, volverme ciego a tu amor.
Quiero tenerte, amarte y adorarte en Espíritu y en verdad. ¿Qué mayor riqueza que la que estar contigo, amarte y adorarte toda mi vida?
Renuévame, Señor, con Espíritu firme, que reconozca el clamor de mi hermano y mi riqueza seas tú, que configurándome a tu amor con mi vida te de Gloria, a ti que con amor eterno me has amado y elegido por los siglos de los siglos.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.