San Pedro Claver es patrono de Colombia
Evangelio según san Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús, él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre ustedes que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 4 de septiembre de 2022
Bienaventurados los que trabajan por la paz, dice el Señor Jesús, porque serán llamados hijos de Dios. Pues el Señor Jesús, Hijo de Dios con mayúscula, trabaja por la paz de la humanidad y su mayor trabajo por la paz fue entregar su vida en la cruz, para darnos la salvación, para unirnos, para quitar el muro que nos dividía, que es el odio. Empezamos la semana por la paz y queremos vivirla profundamente, de tal manera que hombres y mujeres bautizados en Cristo Jesús, que nos alimentamos de la Eucaristía, que amamos a la Virgen María, nos convertimos en sembradores de paz.
El Señor, nos ha dicho que quiere que seamos discípulos suyos; para ser discípulo de Él, debemos ponerlo a Él en el centro de nuestra vida y de nuestra historia. Si estamos hablando de la semana por la paz, que es una oportunidad para todos los colombianos, en todas las regiones, en todos los hogares, para construir paz, para construir reconciliación; debemos tener los ojos fijos y el corazón fijo en la fuente de la paz que es Cristo Jesús, el Señor. Él nos ha dicho que los discípulos debemos ponerlo a Él en el centro, posponerlo todo y que Él ocupe el centro, el primer lugar y desde allí se irradia la paz. Es la sabiduría del Evangelio, es la sabiduría del discipulado misionero, es la sabiduría del seguimiento de Cristo, que nos lleva a reconocer los procesos de nuestra vida.
Por eso el Señor Jesús dice: siéntense a calcular los elementos, los pasos, los tiempos, que deben montar para construir nuestra vida, para construir nuestra sociedad, como hermanos todos, capaces de dialogar, capaces del perdón, capaces del servicio. Y esta es la semana por la paz, porque estamos pensando en san Pedro Claver, que es patrono de Colombia, servidor de los esclavos que llegaban a Cartagena, él se hizo pequeño, él se hizo cercano, él con la sabiduría de discípulo misionero del Señor, de sacerdote Jesuita, pudo interpretar el dolor de los que llegaban desde África y que habían perdido la libertad, que estaban desarraigados, que estaban tristes y se puso a curar sus heridas, a alimentar su cuerpo, que venía con angustia, con hambre, con fragilidad. Pero, sobre todo, les abrió el corazón para darles el Evangelio, para invitarlos a ser seguidores del Señor, y por eso el Señor nos está diciendo que renunciemos a todo, que renunciemos a los esquemas que nos separan de los hermanos para que podamos encontrarnos con ellos en la fraternidad.
Pidámosle al Señor que nos de su Espíritu Santo, que nos lleve a ser hermano de todos y servidores de todos, al estilo de san Pedro Claver y especialmente de los que más sufren, así construimos la verdadera reconciliación, la verdadera paz que necesita su familia y que necesita Colombia.
Que el Señor nos haga instrumentos de paz. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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