«Confía totalmente en el Señor«
Evangelio según san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
-Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario».
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
«Aunque ni temo a Dios me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme».
Y el Señor añadió:
«Fíjense en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Les digo que les hará justicia sin tardar. (Provigil) Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 16 de octubre de 2022
Levanto mis ojos a los montes, de dónde me vendrá El auxilio. El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra. Oración y misión van unidas.
La oración y el trabajo son misioneros. Esta mujer que nos presenta el Señor Jesús, en el capítulo 18 de san Lucas, es una mujer trabajadora, una mujer de hogar, una mujer viuda, pero está insistiendo porque pone su confianza en lo que puede hacer el juez a favor de él. Pero, está representando una mujer, el rostro de la humanidad, el rostro de la iglesia, que le pide al Señor, que le suplica, que confía totalmente en el Señor.
Así también lo vemos en la primera lectura, hay un Moisés en el campo de oración y un Josué en el campo de batalla, el campo de la oración y el campo de la batalla van unidos, dentro de nuestra familia, dentro de cada uno de nosotros, como hombre o mujer seguidor de Cristo Jesús, misionero, que anuncia con el testimonio y con la palabra, la presencia del Señor, debe haber la oración y el trabajo, debe haber la batalla de Josué y la oración con brazos en alto de Moisés.
Como también la insistencia y la perseverancia de esta mujer viuda, que logra abrirse un camino porque perseveró, insistiendo. Pues usted y yo insistamos en la oración, porque la oración hace que nos convirtamos en verdaderos anunciadores de la Buena Nueva del Señor.
Esta semana, será una semana para trabajar y orar y para, que el trabajo y la oración se conviertan en misión.
En el nombre del Padre y del Hijo del Espíritu Santo. Amén
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1 comentario
Amén, Madre Amada guíame con el poder del Espíritu Santo, sola no puedo, amén.-