Con frecuencia se habla de la necesidad de renovar la catequesis
Esta renovación siempre se considera como un requisito necesario para llevar a cabo la nueva evangelización a la que todos estamos llamados.
El término aparece 50 veces en el texto del Directorio para la Catequesis (2020) y se refiere a multitud de aspectos: propuesta, método, estructura, fe, formación, coherencia, testimonio, compromiso, impulso, etc.
En este artículo, quiero referirme a la necesidad de renovar la formación de los catequistas. También habría que tratar de renovar la formación catequética de los sacerdotes, pero esto requeriría más espacio que el que tengo disponible. ¿Por qué este interés? Porque un proceso de renovación solo es posible si los que tienen que llevarlo a cabo son conscientes de su implicación.
Creo que este asunto merece una consideración práctica para hacer frente a los problemas y retos reales. Por las aulas del proyecto #BeCaT Y, al contrario, con frecuencia se echa mano de jóvenes que acaban de recibir el sacramento de la Confirmación.
Pienso que la realidad que se transmite en estas breves reflexiones es de sobra conocida. Como son muchos los frentes abiertos, hasta cierto punto es comprensible la postura que refleja la expresión “hagamos lo que podamos”. Pero, honradamente, me parece que podemos hacer más. Del futuro de la catequesis depende, al fin y al cabo, el futuro de la Iglesia.

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1 comentario
X favor envíame todos los Días la del Padre Luis Zazamo