Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 137 (VERSÍCULOS 1-9)
1 Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos a llorar,
acordándonos de Sión,
2 En los sauces de las orillas
teníamos colgadas nuestras cítaras.
3 Allí nuestros carceleros nos pedían cantos,
y nuestros opresores, alegría:
«¡Canten para nosotros un canto de Sión!».
4 ¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
en tierra extranjera?
5 Si me olvidara de ti, Jerusalén,
que se paralice mi mano derecha;
6 que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén
por encima de todas mis alegrías.
7 Recuerda, Señor, contra los edomitas,
el día de Jerusalén,
cuando ellos decían: «¡Arrásenla!
¡Arrasen hasta sus cimientos!».
8 ¡Ciudad de Babilonia, la devastadora,
feliz el que te devuelva el mal que nos hiciste!
9 ¡Feliz el que tome a tus hijos
y los estrelle contra las rocas!
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Ma Teresa Vargas Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 137
En este bello poema se expresan elocuentemente los sentimientos de los israelitas deportados a Babilonia: la profunda nostalgia que experimentaban al acordarse de su patria (v. I) y la tristeza que les provocaba el sarcasmo de sus opresores (v. waterfordbanquet.com 3).
26La destrucción de Jerusalén y del Templo, y la dura experiencia del exilio, explican de alguna manera el odio expresado en las invectivas contra Babilonia y contra todos los que se alegraron por la ruina de Israel (vs. 7-9).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.