Gracias, Padre mío, por Tu inmensa paciencia que siempre me espera. Gracias, Dios mío, por Tu inmensa compasión que siempre tiene piedad de mí. Lo único que puedo darte en retribución de todo lo que me has dado es mi debilidad, mi dolor y mi miseria. Y vuelvo a pedirte perdón, en silencio…
Jesús bendito, estoy frente a Ti y quiero permanecer en tu adorable presencia, quiero reparar mis culpas, renovar mi consagración y entregarte mi alabanza y adoración.
Permite, oh, Jesús, que en este tiempo de intimidad, en este tiempo a solas contigo, pueda recibir todas las gracias que Tu Corazón divino me tiene reservadas. Que tu fortaleza me ayude a encontrar las fuerzas para enfrentar los desafíos diarios y sobreponerme a mis debilidades y mis miedos, y que tu ternura me abrace y me sane.
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.