Señor eres mi fortaleza, mi causa, mi motivación, mi paz, mi serenidad, mi luz, mi todo… ¡Te siento tan cercano!
Estás cercano en quien se ha destrozado la vida con decisiones equivocadas y en quien no consigue salir adelante. Te manifiestas en quien no ve futuro, en quien ha perdido la ilusión, en quien ya no sabe sonreír.
Te manifiestas en la vida que late a mi alrededor, en la esperanza del que espera y en el que vaga sin sentido ni orientación. En quien cada mañana se levanta confiando que hoy por fin todo saldrá bien y en quien se acuesta entre sollozos con la amargura de otro fracaso.
Estás presente en quien me cruzo, en quien miro y me mira, en quien pasa a mi lado, en quien se sienta al borde del camino, en el que ya no tiene fuerzas para caminar.
¿Qué quieres de mí, Señor? Dime qué, mi Dios y mi todo.
Este torpe corazón enamorado te ama como buenamente es capaz. Este corazón, esclavo aún de pasiones y fragilidades, te añora y te sigue buscando y reconociendo.
Sin Ti nada soy.
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2 comentarios
Amén🙏
Mensajes que ayudan no solo a la vida Espiritual, sino al quehacer diario. Gracias.