Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 142 (VERSÍCULOS 1-8)
1 Poema de David. Cuando estaba en la cueva. Oración.
2 Invocaré al Señor con toda mi voz,
con toda mi voz suplicaré al Señor;
3 expondré mi queja ante él,
expresaré mi angustia en su presencia.
4 Ya se me acaba el aliento,
pero tú conoces mi camino:
en la senda por donde voy
me han ocultado una trampa.
5 Miro a la derecha, observo,
y no hay nadie que se ocupe de mí;
ya no tengo dónde refugiarme,
nadie se interesa por mi vi da.
6 Por eso clamo a ti, Señor, y te digo:
«Tú eres mi refugio,
mi herencia en la tierra de los vivientes».
7 Atiende a mi clamor,
porque estoy en la miseria;
líbrame de mis perseguidores,
porque son más fuertes que yo.
8 Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu Nombre:
porque los justos esperan
que me concedas tu favor.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Elena Fernández Andres Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 142
En medio de una obstinada persecución (vs. 4, 7) y sin esperanzas de encontrar una ayuda en los hombres (v. 5), el salmista invoca angustiosamente al Señor (vs. 2, 7), que es su único refugio (v. 6). Confiado en su pronta liberación, promete reconocer públicamente los favores recibidos de Dios, para alegría y edificación de los justos (v. 8).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.