Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 143 (VERSÍCULOS 1-12)
1 Salmo de David.
Señor, escucha mi oración,
atiende a mi plegaria;
respóndeme, por tu fidelidad y tu justicia.
2 No llames a juicio a tu servidor,
porque ningún ser viviente es justo en tu presencia.
3 El enemigo me persiguió a muerte,
aplastó mi vida contra el suelo;
me introdujo en las tinieblas,
como a los muertos de hace muchos años.
4 El aliento se extingue en mi interior,
mi corazón desfallece en mi pecho.
5 Me acuerdo de los tiempos pasados,
medito todas tus acciones;
considero la obra de tus manos
6 y extiendo mis brazos hacia ti:
suspiro por ti como tierra reseca.
7 Respóndeme en seguida, Señor,
porque estoy sin aliento.
No me ocultes tu rostro,
para que yo no sea como los que bajan a la fosa.
8 Que yo experimente tu amor por la mañana,
porque confío en ti;
indícame el camino que debo seguir,
porque a ti elevo mi alma.
9 Líbrame, Señor, de mis enemigos,
porque me refugio en ti;
10 enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu espíritu bondadoso me conduzca
por una tierra llana.
11 Por amor de tu Nombre, Señor,
consérvame la vida.
Por tu justicia, sácame del peligro;
12 por tu fidelidad, destruye a mi enemigo;
aniquila a mis opresores,
porque yo soy tu servidor.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Marcelo Ripari Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 143
Un hombre perseguido violentamente (v. 3) se pone bajo la protección de Dios, a fin de que lo libre de sus perseguidores (v. 9). Para fundamentar su pedido, el salmista apela a las antiguas intervenciones de Dios en favor de su Pueblo (v. 5). Pero a diferencia de lo que sucede en otros Salmos similares (Sal. 7), él no hace una declaración de su propia inocencia, sino que reconoce su condición de pecador y su imposibilidad de obtener la salvación sin el auxilio de la misericordia divina. Este es uno de los salmos llamados penitenciales (Sal. 6; 32; 38; 51; 102; 130).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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