¡El Emmanuel vendrá!
Evangelio según San Mateo 11, 2-11
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.
Jesús les respondió: Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados.
¡Y bienaventurado el que no se escandalice de ml!. Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: ¿Qué salieron ustedes a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salieron a ver, un hombre vestido con lujo? (https://spellpundit.com/) Miren, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salieron?, ¿a ver a un profeta? Sí, les digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito:
«Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti».
En verdad les digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 11 de diciembre de 2022
Juan El Bautista, está preso está en la cárcel, ha cumplido la misión de preparar el camino del Salvador y por eso fue llevado a la cárcel, pero desde allí, está preguntando, está mandando preguntar y le preguntan directamente a Jesús: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Interesante la pregunta, porque puede ser que muchos digan: ¿Cuándo va a volver el Señor? ¿Ya vino el Señor? ¿Está entre nosotros?
Y estamos recordando que el tiempo de Adviento nos ayuda a ser conscientes de que el Señor vino, se encarnó, vivió en la pobreza, en la humildad de una familia, pero que se quedó con nosotros porque Él lo prometió: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
Pero, aun así, sabiendo que el vino y que permanece entre nosotros, esperamos en la fe la manifestación gloriosa del Señor ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
La respuesta es, el único que vino, que está con nosotros y que vendrá, es el hijo de Dios, es el Emmanuel, es el Salvador y por eso la respuesta de Jesús es maravillosa porque les está diciendo, vayan y coméntenle a Juan que está preso en la cárcel.
Dos cosas, lo que ustedes están viendo y lo que ustedes están oyendo; ver y oír, el paso de Dios, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los ciegos ven, los cojos caminan, son signo de la alegría, de la presencia del Salvador en medio de nosotros.
Seguro que si usted afina el oído, que si usted afina la vista, para darse cuenta de los detalles de la presencia del Salvador en su casa, en su familia, en la historia de la humanidad, el Adviento va a renovar su mirada y su oído, va a renovar también su corazón, porque va a descubrir los signos de la presencia del Salvador. Él está con nosotros, Él se quedó para siempre, Él es la causa de nuestra alegría, no hay motivo para que estemos de luto, no hay motivo para que estemos tristes.
Tenemos todos dificultades en la vida, pero el Señor está a nuestro lado y eso nos llena de confianza, nos hace florecer como un jardín, como un desierto que es regado por la lluvia bendita del Señor. Su familia, la vida de cada uno de nosotros, está bendecida por el Señor y queremos dar frutos de alegría y de Esperanza.
Que, en este tiempo de Adviento, el Señor sea el motivo de nuestro gozo y nos bendiga.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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