¡Señor, gracias porque estás presente en el Sagrario, aquí, en tu Cuerpo y tu Sangre, en tu humanidad y en tu divinidad!
¡Gracias, Señor, porque estás vivo y presente en el Sagrario habiéndote entregado en el martirio cruel de la crucifixión para morir por mí! ¡Gracias, Señor, porque estás vivo al vencer a la muerte con tu Resurrección!
¡Gracias, Señor, porque estás vivo y eres fuente de ternura, de humildad, de perdón, de generosidad, de misericordia porque el tuyo es un Corazón que ama a raudales!
¡Gracias, Señor, porque permaneces en el Sagrario ¡vivo!, palpitando de amor y de misericordia para acoger nuestras fragilidades, debilidades y miserias como sabes hacerlo Tú, con infinita comprensión y con bondadosa ternura!
¡Gracias, Señor, porque tu Corazón palpita en el Sagrario que se convierte en mi morada, en mi refugio, en mi lugar de encuentro contigo!
¡Te amo y te adoro, Señor, porque adorándote y alabándote me santifico, me renuevo y me purifico!
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.