Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real y verdaderamente como estabas en Belén, como estabas en la cruz y como estás ahora en el Cielo, a la derecha del Padre.
Espero en Ti, que eres poderoso y bueno, y te amo con todo mi corazón, porque eres la Bondad infinita y me amaste hasta derramar tu sangre y dar tu vida en la cruz por mí.
Señor, concédeme, te lo ruego, un corazón sencillo y humilde, lleno de fe y amor para contemplarte en tu cuerpo y en tu sangre, adorarte y servirte como fiel discípulo.
Abre mis ojos, Señor, para que pueda contemplar tu presencia en los hermanos, para que pueda ver tu cruz en la que compartes mis dificultades y mi sufrimiento, y para que pueda admirarte resucitado en los pequeños milagros que ocurren en los corazones de las personas todos los días.
Amén
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