Te doy gracias, Jesús, por estar aquí, te doy gracias, Jesús, por tu amor infinito hacia nosotros.
Sé que muchas veces no hemos sabido corresponderte y que nuestra fragilidad humana nos hace caer. A pesar de ello ahí estás, siempre dispuesto a levantarnos de nuevo.
Puedo escucharte cuando me gritas tu amor por medio de las aguas del mar, del trinar de los pajaritos o con la brisa del viento, y eso me hace sentir especial.
No sé cómo pagar tanto amor, pero lo que sí sé es que me amarás hasta el final. Por eso quiero terminar mi oración diciéndote, como la letra de esta canción:
Bueno es sentir tu amor tocar en mí, bueno es sentir tu amor tocar en mí.
Brisa suave, viento impetuoso, llama que quema y purifica, fuego que devora.
Gracias Jesús.
Amén
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