Señor, tú me has dicho que si no estoy unido a la vid no puedo dar fruto. Yo sé que Tú eres esa vid, y que la oración y la Eucaristía me unen a Ti. Ayúdame a conocerte más para estar cerca de Ti a lo largo de este día y así pueda llevar mucho fruto de amor en mi vida. Que no tenga miedo y que sepa entregarme a Ti y a mis hermanos.
Quiero orar en este momento de paz contigo:
Señor, tú eres el viticultor que cuida nuestras vidas con amor,
nos llamas para ver la belleza de cada sarmiento unido a la vid,
la belleza de cada persona.
Y sin embargo, con demasiada frecuencia el miedo nos sorprende
frente a la diferencia de la otra persona.
Nos encerramos en nosotros mismos, la confianza en Ti nos deja
y la enemistad se desarrolla entre nosotros.
Ven y dirige nuestros corazones de vuelta a Ti,
danos a vivir de tu perdón
para estar juntos en alabanza de tu nombre.
Amén
Oración de la Congregación de los Jesuitas
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.