Oh, Jesús,
Aquí estás en el Sagrario:
Manso y humilde como cuando estabas en Belén, Nazaret y Galilea.
Enseñando como en el Sermón de la Montaña.
Transfigurado y hermoso como en el Monte Tabor.
Orando por nosotros como en Getsemaní.
Obrando maravillas como cuando hacías portentosos milagros.
Sacrificándote como en el Calvario.
Inmortal como en la Resurrección.
Glorioso como en el día de tu Ascensión y de tu entrada al Cielo.
Y diciendo: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar.
Amén
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