Amado Jesús, siempre es agradable poder estar en tu Divina Presencia, a pesar de nuestra fragilidad.
Sabemos que muchas veces nos hemos sentido como los discípulos de Emaús, desorientados, con la mirada puesta en el dolor y los problemas. Nos cuesta reconocer que Tú has vencido todo eso, has vencido el mal y la muerte. Sabemos que como Tú saliste victorioso de muchas pruebas, también quieres ayudarnos a nosotros.
Ven a nuestra vida y ayúdanos en nuestras necesidades. Queremos salir victoriosos en todo lo que nos sucede y así como los discípulos de Emaús, queremos pedirte “¡Quédate con nosotros, Señor!”
Amén
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