¡Ah, Dios mío! Preguntan, ¿qué se hace en presencia de Jesús Sacramentado? Se ama, se alaba, se agradece, se pide…
¡Oh, Jesús mío dulcísimo y amantísimo; vida, esperanza, tesoro y único amor de mi alma! ¡Fue preciso que sufrieras y murieras para quedarte con nosotros en este Sacramento! Y luego, ¡cuántas injurias has tenido que sufrir en este Sacramento, para auxiliarnos con tu presencia! Más todo lo ha superado tu amor y el deseo que tienes de ser amado por nosotros.
Ven, pues, Señor, ven y entra dentro de mi corazón. Haz que nada desee, ni busque otro deleite que agradarte a Ti, visitarte con frecuencia en tus altares, conversar contigo y recibirte en la Santa Comunión.
¡Oh, Jesús mío, sólo a Ti quiero amar, sólo a Ti quiero agradar!
Así sea.
Extracto de “Visitas a Jesús Sacramentado” de San Alfonso María Ligorio.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.