En el Capítulo 4to del libro de Jacques Philippe, La confianza en Dios [1], basado en un estudio serio de toda la Obra de Santa Teresa de Lisieux, el autor menciona tres consejos que ofrece la Santa para crecer en confianza en Dios.
- Necesitamos de la oración y de la adoración para descubrir la verdadera cara de Dios, su amor y su misericordia y, por ende, aumentar nuestra confianza en El.
- Otra manera de fomentar la confianza es realizar actos de fe: confío en ti, Señor, te traslado esta situación, sé que tú te encargarás.
- Para crecer en confianza debemos leer y meditar pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que inviten a la confianza en Dios.
Por lo tanto, siguiendo el tercer consejo de la Santa, voy a proponer algunos pasajes bíblicos que invitan a la confianza.
Is 43, 1-3 y 5. 1“Ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: ‘No temas, que te he redimido y te he llamado por tu nombre: tú eres mío. 2 Si atravesaras por aguas, estaría contigo; si por ríos, no te anegarían. Si caminaras por el fuego, no te quemaría, ni te abrasarían las llamas, 3 porque Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. Puse a Egipto por rescate tuyo, a Etiopía y a Sebá a cambio de ti.’ […] 5 ‘No temas, que yo estoy contigo’”. Isaías enfatiza aquí la ternura de Dios Padre con cada uno de sus hijos y también invita a la confianza de siempre tener la seguridad de su ayuda.
Sal 27, 1-6. “El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré? El Señor es el refugio de mi vida: ¿de quién tendré miedo? 2 Cuando se me acercan malhechores para devorar mi carne, mis opresores y enemigos, ellos tropiezan y caen. 3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme. Aunque se levante contra mí la guerra, me siento seguro. 4 Una cosa pido al Señor, ésta sólo busco: habitar en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de las delicias del Señor y contemplar su Templo. 5 Él me ocultará en su tienda en los días aciagos; me esconderá en lo secreto de su morada, me subirá a lo alto de una roca. 6 Entonces será exaltada mi cabeza sobre los enemigos que me cercan; ofreceré en su morada sacrificios jubilosos, cantaré y entonaré salmos al Señor.”
Jn 16, 33. […] “En el mundo tendréis sufrimientos, pero confiad: yo he vencido al mundo”. Este versículo alude a la Resurrección gloriosa de Jesucristo, fundamento de nuestra fe y argumento supremo de su divinidad. ¡Cristo vive!
Mt 8, 23-27. “23Se subió después a una barca, y le siguieron sus discípulos. 24De repente se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25Se le acercaron para despertarle diciendo: —¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26Jesús les respondió: —¿Por qué os asustáis, hombres de poca fe? Entonces, puesto en pie, increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran calma. (Alprazolam) 27Los hombres se asombraron y dijeron: —¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?” Jesús, el Hijo de Dios, tiene poder sobre las enfermedades, las potencias malignas y los elementos de la naturaleza.
Rm 8, 28. “Sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados según su designio”. San Josemaría Escrivá resume este versículo con la frase en latín “Omnia in bonum”, todo es para bien.
Egberto Bermúdez
[1] La confianza en Dios: Ejercicios espirituales. Madrid: Cristiandad, 2012.
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