Mi buen Jesús te doy gracias por este tiempo que me permites vivir, gracias por estar dispuesto a la escucha y a atender mis inquietudes.
Reconozco mi pequeñez y mi imperfección. Se que muchas veces fallo al olvidarme bendecir los alimentos, dar gracias por un nuevo día… Y me olvido inclusive de buscar tu rostro en los demás.
Ayúdame a convertirme cada día, a ser eso que Tú quieres que yo sea; transforma mi interior cambiando lo malo en bueno; ayúdame a valorar con frecuencia lo que has creado para mí.
Deseo inmensamente poder compartir y ser parte de tu Reino y que al final de los tiempos puedas reconocerme como hijo de Dios.
Toda la gloria y honra sea siempre para ti, mi buen Jesús.
Amén
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