«Misericordia, Dios mío, por tu bondad»
Evangelio según san Juan 12, 20-33
En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús.» Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad les digo, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará.
Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.» Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.» La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.» Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir,
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 17 de marzo de 2024
Queremos ver a Jesús, y esa es la realidad de nosotros, hombres y mujeres seguidores del Señor. Queremos ver a Jesús, y lo queremos ver en los hermanos, y lo queremos ver en nuestra vida, y lo queremos ver caminando con nosotros.
«Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado».
Jesús, hoy en este capítulo 12 de san Juan, que acabamos de escuchar, se identifica con un grano de trigo, y con una dinámica de ese grano de trigo, caer en la tierra, morir y dar fruto, son tres momentos que vive Jesús; y los ha vivido en toda su misión. Primero, Jesús cae en la tierra, es decir, se Encarna toma nuestra condición humana, y, además pasa por el sufrimiento de la cruz, pasa por el sufrimiento y por el dolor, y eso es lo que significa morir, Jesús muere, como la semilla, se descompone la semilla, pero de allí, viene la dinámica de la vida nueva y de la Pascua, para dar fruto.
Eso que está diciendo Jesús del grano de trigo, se lo dice a los discípulos para que ellos comprendan que quien quiera ver a Jesús, quien quiera seguirlo, debe vivir esta misma dinámica.
Pero, además se acerca ya la Semana Santa, y esto nos pone el corazón mirando a Jesús, como semilla que cae en nuestra tierra, en la tierra de nuestra familia, y de la humanidad por amor, para entre plenamente y para resucitar, de tal manera que la humanidad tenga vida eterna, y abundante.
Que el Señor nos haga a cada uno de nosotros una semilla de trigo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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