Oh, Santísimo Sacramento, en quien está contenido el Cuerpo y la Sangre, el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo como prueba de infinita misericordia para nosotros, venimos a adorarte en tu presencia.
Recurrimos a Ti, fuente viva y eterna de la misma Caridad en la Eucaristía. ¡Te necesitamos, Jesús, dentro de nosotros, espiritual y sacramentalmente! Tú eres nuestra vida, consuelo, y felicidad. Sólo ante tu altar, Dios de la humildad y el amor, aprenderemos a hacernos como niños y pequeños para con nuestros hermanos y a amarlos como Tú quieres que lo hagamos.
Señor, por los méritos e intercesión de San Luis Orione, concédenos la gracia de experimentar siempre tu Divina Providencia.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea María Santísima, la excelsa Madre de Dios.
Amén
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