Promesa de la Virgen María a Santa Brígida de Suecia
Hay días y días, pero ella siempre está. Hay días en los que el sol brilla y vemos los milagros alrededor. Hay días que parecen noches de tormenta y nos invade el temor. Hay días tristes, en los que nos duelen las heridas, la injusticia, el error. Más allá de la circunstancia, la Virgen siempre está para abrazarnos con amor.
Querida Madre, fuente de ternura y consuelo, ayúdanos a encontrar la paz que viene de Dios. Guíanos al hablar y al obrar, protégenos bajo tu manto.
Santa María, recuérdanos que como Iglesia esperamos contra toda esperanza. ¿Qué decirte sobre los tiempos difíciles? Tú viviste el desarraigo, el rechazo, el calvario. Y aquí estás, rogando por nosotros, preocupada por nuestras penas. Gracias, Madre, por darnos fuerzas con tu testimonio de fe.
Amén
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