Oh, Dulcísimo Jesús, estás aquí, porque nos amas, te entregaste por amor y quisiste quedarte con nosotros para siempre en la Eucaristía.
Venimos a Ti, sabiendo que escuchas nuestras súplicas humildes y atiendes los anhelos de nuestro corazón.
Te pedimos que Ilumines nuestra inteligencia, que fortalezcas nuestra voluntad y nuestra constancia y que transformes nuestro corazón, para que, superando nuestra pequeñez y venciendo toda dificultad, sepamos adorarte y alabarte. Que podamos convertir este tiempo de contemplación y adoración en amor y servicio en nuestra familia y nuestros ambientes.
Enséñanos a meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.