Señor, gracias por el regalo de estar aquí; ayúdame a estar con todo el corazón. Quiero contarte lo que me pesa porque sé que eres más grande que mi conciencia y conoces todas mis debilidades.
Perdón por mi orgullo, por dejarme llevar sobre todo por mis ganas, poniéndome en primer lugar y perdiéndome fácilmente ante las tentaciones.
Perdón por mi inconstancia, por mi falta de esperanza y de paciencia. Perdón por vivir sin tenerte en mis planes, mis pensamientos y mis acciones.
Dame la sabiduría y la luz para saber en todo momento llenarme de paciencia y amor ante las adversidades de cada día, y para que siempre ponga como prioridad el deseo de seguirte y hacer tu voluntad.
Amén
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