«El misionero necesita esa intimidad fuerte con Jesús en la oración»
Evangelio según san Marcos 6,30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Vengan ustedes a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 21 de Julio de 2024
En este domingo, sigamos orando por Colombia, para que el Señor nos de la paz. Ayer celebramos la Fiesta de Independencia, pero la tarea por la paz, continúa, y el próximo domingo celebraremos con toda la Iglesia Universal, porque así lo quiere el Papa Francisco, la Cuarta Jornada de los Abuelos y Ancianos, para que los amemos, para que los dignifiquemos, para que los acompañemos.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia Fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Los discípulos que fueron enviados por Jesús; lo vimos la semana pasada en el Evangelio de Marcos, capítulo 6, han terminado esa primera experiencia misionera. Qué bello cuando un niño, cuando un joven, es enviado por su párroco, es acompañado, es formado, aprende a orar y aprende a anunciar la Palabra de Dios con su vida y con su palabra también.
Pues así, le sucedió a los discípulos, ahora regresan a contarle a Jesús todas las experiencias vividas. Cada domingo se convierte como en un retorno al encuentro con Jesús, y Jesús nos dice: “Vengan a un lugar solitario a descansar un poco”.
Eso lo quiere el Señor para los misioneros, para la misión de un papá o de una mamá. El domingo es un lugar y es un momento especial para el encuentro con Jesús, para descansar un poco, para la intimidad. Es que el misionero necesita retornar a quien lo envió, es que el misionero necesita el descanso junto a Jesús, es que el misionero o la misionera necesita esa intimidad fuerte con Jesús en la oración. Pero, sobre todo, en el encuentro dominical, para de allí tomar la fuerza para continuar la tarea durante todo el resto de la vida y de la semana.
Pues queridos hermanos, sintámonos llamados por Jesús permanentemente, que podamos hacer un alto en el camino, que podamos detenernos un poco, que tengamos tiempo para la contemplación, para el silencio, para la oración, pero, sobre todo, que tengamos tiempo para el encuentro con el Señor Jesús, porque nos fortalece en la misión.
Después, la Eucaristía, se convierte para nosotros en otro envío, a buscar a otros que están como ovejas sin Pasto, dice hoy el Evangelio: que están necesitados y que con ellos también podemos vivir la experiencia misionera, y la experiencia íntima del encuentro personal con quien nos ama, con quien da la vida por nosotros, Jesús de Nazaret.
Que el Señor nos bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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