Mi Redentor muy amado, ¿a qué otro querría amar, si no te amo a ti, que eres bondad infinita y digno de un amor también infinito? Dios de mi corazón, y mi parte en la eternidad, ¿dónde podré hallar en el cielo o en la tierra un bien mayor que tú, o que me haya amado tanto?
Permíteme que te ruegue y te pida junto con San Ignacio de Loyola: «Dame solo tu amor y tu gracia, y con esto seré bastante rico». Haz que te ame y que sea amado por Ti, y con esto seré ya bastante rico. Verdaderamente tú conoces mi debilidad, y cuántas veces te he sido infiel; ayúdame pues con tu gracia, y no permitas nunca que me separe de tu santo amor: «No permitas que me aparte de Ti».
Amén
Fragmento de una oración de San Alfonso María de Ligorio
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.