Oremos: Bendita seas, María, llena de gracia, porque me invitas a seguir a tu Hijo, Jesús
Eres, Santísima Madre de Dios, bendita por tu nacimiento. Te doy gracias por tu sí a Dios y por ser la esclava del Señor.
Eres, Santísima Madre de Dios, bendita entre todas las mujeres y desde tu concepción, el Señor preparó tu corazón y tu alma para ser la Madre de Jesús, el Salvador del mundo.
Bendita seas, María, llena de gracia, porque me invitas a seguir a tu Hijo, Jesús, y a seguir tu ejemplo de fidelidad a Dios.
Gracias, Madre, porque con tu maternal ternura, tu amor incondicional y tu generosidad, me acompañas en los caminos de la vida y me llevas de la mano para acercarme a Jesús y descubrir lo que Él quiere de mí.
Gracias porque me consuelas en las penas y te alegras conmigo en las alegrías cotidianas.
Amén
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