«Un vaso de agua no se le niega a nadie»
Evangelio según San Marcos 9,38-43.45.47-48
EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidan, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
Y el que les dé a beber un vaso de agua porque son de Cristo, en verdad les digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».
Palabra de Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 29 de Septiembre de 2024
Estamos terminando el mes de septiembre, mes de la Palabra de Dios. Mañana lunes 30 celebraremos a San Jerónimo, padre de la Iglesia, que tradujo de las lenguas originales, el Antiguo y el Nuevo Testamento, para ponerlo al servicio de la humanidad. Empezaremos el mes de octubre que es el mes de las Misiones.
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
El precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes.
Este pasaje del capítulo 9 de san Marcos que acabamos de escuchar, nos centra en cosas elementales, demasiado sencillas, pequeñas, por ejemplo: en un vaso de agua, en la mano, en el pie, en el ojo, todo al servicio de la felicidad del ser humano, todo al servicio de la misión evangelizadora de llevar la buena noticia del reino de Salvación.
El que le de de beber un vaso de agua, y alguien puede decir: es muy poco, un vaso de agua, no se le niega a nadie, pero, es un signo ya de la fraternidad, del amor social, de la capacidad de encuentro entre nosotros.
Pues bien, en esa clave podemos leer también el siguiente pasaje: tu mano, tu pie, tu ojo, que son elementos sencillos, simples, del cuerpo, de nuestra vida, pero que son fundamentales, están al servicio de la santidad, están al servicio de que nos encontremos como hermanos, están al servicio del Evangelio puesto en nuestra vida, y en todos los acontecimientos de nuestro diario vivir.
Pidámosle al Señor, que, en medio de lo pequeño, el vaso de agua, el ojo, la mano, y el pie, todo sea para gloria de Dios.
Que el Señor nos bendiga y acompañe
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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