¡Qué hermoso es estar contigo, y, reclinados sobre tu pecho como el discípulo predilecto, palpar el amor infinito de tu corazón!
¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar este rato en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Ti, Cristo presente en el Santísimo Sacramento?
Cuando pasamos este tiempo contigo, en adoración y gratitud, encontramos fuerza, consuelo y apoyo porque en el humilde signo del pan y el vino, transformados en tu cuerpo y en tu sangre, Tú caminas con nosotros y nos conviertes en testigos de esperanza para todos.
Queremos rezar con San Juan Pablo II:
“Ayúdanos, Señor, a comprender que para «hacer» algo en tu Iglesia, es necesario ante todo «ser», es decir, estar contigo en adoración, en tu dulce compañía. Sólo de una íntima comunión contigo surge la auténtica, eficaz y verdadera acción apostólica.”
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.