Santo Domingo de Guzmán, en el año 1208, mientras oraba, tuvo la aparición de Virgen María. La Virgen le entregó en sus manos el rosario y le enseño cómo rezarlo, pidiendo su difusión por todo el mundo. El Santo nos cuenta el origen de esta fiesta.
Soy Santo Domingo de Guzmán. En el año 1208, mientras oraba, la Virgen María se apareció ante mí y, entregándome un rosario en las manos y enseñándome cómo rezarlo, me pidió que lo difundiera por todo el mundo, prometiendo que a través de él, se obtendrían abundantes gracias para quienes lo rezaran y la conversión de los pecadores.
¡Así nació la devoción a la “Virgen del Rosario”!
En la batalla de Lepanto, los soldados cristianos se encomendaron a la protección de la Virgen María y rezaron unidos el Santo Rosario, obteniendo la victoria.
En agradecimiento, el papa San Pío V instituyó la fiesta de la “Virgen de las Victorias”, el primer domingo de octubre.
Posteriormente, el papa San Pío X fijó esta fiesta para el 7 de octubre, inmortalizándola con estas palabras: “¡Denme un ejército que rece el Rosario y este vencerá al mundo!”.
Recuerden, chicos, el rosario es una oración dirigida a María, quien intercede por nosotros, bajo su mirada dulce y tierna. Ella nos enseña a contemplar cada paso de los misterios de la vida de Jesús.
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