Estoy sentado frente a Ti en el Santísimo, sintiendo mi vida en medio de una «tormenta». Vengo, Señor, a pedirte paz.
Tú me invitas a confiar y a tener la certeza de que, a pesar de las circunstancias adversas, siempre estarás a mi lado.
Pero sé también que confiar no es solamente un esfuerzo personal, sino que debo aprender a abandonarme en Ti y pedirte fe y confianza; pedirte que me abras el corazón para reconocer tu presencia en mi vida y sentir la brisa del Espíritu Santo que me trae paz.
Señor, que pueda dejar de lado el miedo y descansar en tus promesas. Contigo, puedo enfrentar cualquier tormenta con la convicción de que me llevarás a la calma y la seguridad, así como calmaste la tormenta en el mar.
Señor, dame tu paz, y hazme instrumento de consuelo y serenidad para aquellos que enfrentan sus propias tormentas.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.