Me postro ante Ti, Señor, en el tabernáculo… ¡falta tan poco para que celebremos tu nacimiento!
Jesús mío, en este tiempo de Adviento, ayúdame a orar y trabajar para que en mis pensamientos, palabras y obras renazca la esperanza y la fraternidad.
Ayúdame a entrar espiritualmente en el seno purísimo de la Virgen María, para ser limpiado y sanado.
Señor, ilumina mi mente y mi corazón; haz que tenga sentimientos de alegría y esperanza, y pueda llevarlos también a las personas que me rodean.
Ven, Señor Jesús, a visitarme con tu luz; enséñame a hacer crecer la esperanza y anímame a entregar mi vida para la construcción del Reino.
Amén
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