Señor Jesús, siendo Dios, te hiciste hombre y fuiste obediente al Padre, hasta la muerte, y una muerte de cruz. Así, pues, Cristo, Dios mío, te humillaste para cargarme sobre tus hombros, como oveja perdida, y me apacentaste en verdes pastos.
Señor mío, frente a Ti, en el Santísimo Sacramento del Altar, te doy gracias porque me alimentas con tus divinas enseñanzas. Me nutres con el vigoroso alimento de tu cuerpo y me das a beber tu sangre vivificante, que derramaste por la salvación de todo el mundo.
Mi Salvador, te pido que aligeres la pesada carga de mis pecados, con los que te he ofendido; purifica mi corazón y mi mente. Condúceme por el camino recto y que mis obras se realicen siempre según tu voluntad.
Amén
Inspirado en la Declaración de la fe de san Juan Damasceno
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.